Mexicaltzingo
Cambio de camiseta, mismos problemas

En Mexicaltzingo, la política volvió a dar uno de esos giros que ya no sorprenden, pero sí indignan, la presidenta municipal Saray Benítez Espinoza, quien llegó impulsada por el PRI, ahora ya es oficialmente militante de Morena, en un movimiento que muchos ciudadanos interpretan no como convicción, sino como simple supervivencia política.
El cambio se concretó en cuestión de meses, renuncia al PRI en octubre, y en menos de cuatro meses, bienvenida con foto incluida al partido guinda por parte de la dirigencia estatal, todo muy rápido, muy conveniente y, sobre todo, muy oportuno. Porque mientras el municipio enfrenta problemas serios de inseguridad, desorden y una administración cuestionada, la prioridad parece estar en reacomodarse políticamente rumbo a la siguiente elección. Vecinos no tardaron en reaccionar, ¿cambió de partido o solo cambió de camiseta?, ¿cambió el rumbo del municipio o solo el color del discurso? La percepción que crece entre la ciudadanía es incómoda para el gobierno municipal, que mientras Mexicaltzingo atraviesa momentos difíciles, su alcaldesa estaría más enfocada en asegurar su futuro político, incluso una posible diputación, que en resolver los problemas que dejó pendientes. Porque claro, cambiar de partido es válido en la política, lo que no cuadra es hacerlo mientras el municipio sigue hundido en inseguridad, conflictos y una gestión cada vez más cuestionada. Y ahí es donde el asunto deja de ser ideológico y se vuelve completamente práctico, la gente no vive mejor porque su presidenta cambie de partido.
Mientras tanto, Morena en el Estado de México, sigue sumando perfiles provenientes de otros partidos, alimentando su lista de posibles candidatos, aunque eso implique cargar también con los cuestionamientos que esos perfiles traen consigo.
Y así, en Mexicaltzingo, la escena es casi irónica, un municipio con problemas reales, una administración señalada por su mal manejo, y una presidenta que, en lugar de dar resultados, parece más ocupada en buscar el siguiente escalón político, porque cuando el cambio de partido ocurre más rápido que la solución de los problemas, lo que queda claro no es la transformación, es la urgencia personal por no quedarse fuera del juego.
Y mientras se toman la foto de bienvenida, reparten discursos de unidad y presumen nuevas afiliaciones, en las calles la realidad sigue siendo la misma, inseguridad, desorden y una ciudadanía cada vez más cansada, porque al final, en Mexicaltzingo no importa si el gobierno es tricolor o guinda, si sigue gobernando igual de mal, el color solo cambia en las lonas, no en los resultados.
Diego Sánchez