Portadas

La acusan en Gob. Estatal

Nancy vs. Comerciantes

En Tenancingo, el conflicto entre el gobierno municipal y los comerciantes ya no solo se vive en las calles, ahora también se desborda en redes sociales, y de la peor manera, comerciantes del municipio llevaron su inconformidad hasta el Palacio de Gobierno del Estado de México, denunciando restricciones para trabajar, falta de alternativas reales y un trato más cercano a la persecución que al diálogo institucional. La protesta no es menor: refleja el hartazgo de un sector que, lejos de recibir apoyo, asegura estar siendo acorralado por decisiones municipales.
Pero lo que ha encendido aún más la indignación no es solo la protesta… sino la reacción del propio gobierno, de acuerdo con lo que se observa en el contexto de la manifestación y lo que ha circulado en redes, la presidenta municipal Nancy Nápoles Pacheco no solo ha sido incapaz de resolver el conflicto, sino que habría optado por confrontar directamente e incluso lanzar comentarios contra quien encabeza la protesta.
Sí, en lugar de abrir canales de diálogo, construir soluciones o al menos mostrar disposición institucional, la respuesta habría sido engancharse en discusiones y descalificaciones públicas, porque claro, dialogar con comerciantes es complicado, pero responder desde redes sociales con ataques, eso sí parece más sencillo.
El problema es que este tipo de actitudes no solo exhiben falta de control político, sino también una preocupante incapacidad para entender lo básico: gobernar no es pelear con la ciudadanía, es atenderla.
Mientras los comerciantes piden trabajar, soluciones y condiciones justas, el gobierno municipal parece más enfocado en defender su postura a golpe de comentario, como si la crisis se resolviera discutiendo en Facebook.
Y así, el conflicto escala, comerciantes en las calles, bloqueos, protestas y del otro lado, una autoridad que responde más con confrontación que con propuestas, porque en Tenancingo, el problema ya no es solo el ambulantaje, el problema es un gobierno que, lejos de mediar, decide echarle más gasolina al incendio.
Y lo más grave no es solo la confrontación, sino la absoluta falta de vergüenza política. Porque mientras los comerciantes se ven obligados a protestar para poder trabajar, desde el Ayuntamiento se responde con soberbia, ataques y evasivas, como si gobernar fuera un concurso de comentarios en redes y no una responsabilidad pública, la imagen es brutal, ciudadanos pidiendo soluciones y una autoridad que, en lugar de tender la mano, decide señalar, desacreditar y provocar, no hay estrategia, no hay sensibilidad, no hay liderazgo… solo un gobierno rebasado que responde con berrinches digitales a problemas reales.
Y así, Tenancingo se convierte en el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando el poder pierde el rumbo, un Ayuntamiento que no escucha, una presidenta que confronta en lugar de resolver y un conflicto que crece porque nadie desde el gobierno tiene la capacidad o la voluntad de apagarlo, porque aquí ya no se trata de comercio ni de regulación, se trata de algo mucho más evidente, un gobierno que prefiere pelear con su gente antes que servirle. Y cuando eso pasa, la conclusión es inevitable, el problema ya no está en las calles, está sentado en la silla principal del municipio.
Daniel Sánchez

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