En Xalatlaco, una obra que seguramente fue presentada como símbolo de progreso terminó convertida en lo que muchos ciudadanos ya consideran un monumento al fracaso.
El puente recientemente intervenido colapsó en su funcionalidad, no por un desastre natural extraordinario, sino por algo tan básico como la acumulación de agua, obligando al cierre total de la circulación y generando caos vial para quienes transitan diariamente por la zona.
Sí, una obra millonaria que no soportó, la lluvia, elementos de bomberos tuvieron que intervenir para retirar el agua y tratar de contener una situación que, en un escenario lógico, debió haberse previsto desde el diseño mismo de la obra, porque en ingeniería básica hay algo que no es opcional: el manejo adecuado del drenaje pluvial.
Pero en Xalatlaco, al parecer, ese pequeño detalle se les “olvidó”, vecinos y automovilistas no tardaron en expresar su molestia, cuestionando lo evidente, ¿en qué se invirtieron realmente los recursos?,¿quién supervisó la calidad de la obra?, ¿y por qué una infraestructura recién intervenida ya presenta fallas tan graves?
Las miradas inevitablemente apuntan al gobierno municipal encabezado por Abelito Flowers, porque cuando una obra pública falla de esta manera, no es un accidente, es una cadena de decisiones mal ejecutadas.
Mientras tanto, la respuesta oficial se limita a lo de siempre: pedir precaución, sugerir rutas alternas y esperar a que “los trabajos continúen”, lo que no dicen es cuándo dejarán de entregar obras que funcionan bien, solo en el discurso.
Porque aquí no estamos hablando de un detalle menor o de un bache aislado, estamos hablando de infraestructura que colapsa en cuanto enfrenta condiciones normales, lo que inevitablemente abre la sospecha sobre la calidad de los materiales, la supervisión técnica y el uso del presupuesto.
Y en un municipio donde cada obra representa recursos públicos que deberían mejorar la vida de la gente, lo ocurrido con este puente deja una impresión bastante clara, en Xalatlaco, algunas obras no están hechas para durar, están hechas para aparentar.
Diego Sánchez
