Agua con favoritismo

En Ocoyoacac, la indignación ciudadana crece ante lo que muchos ya califican como un intento silencioso de despojo del agua, habitantes del paraje La Vía, El Pozito del Olvido, 1ª y 2ª secciones han lanzado una alerta, el Ayuntamiento pretende retirar un tubo del suministro de agua potable sin documento oficial, sin acuerdo vecinal y sin transparencia alguna.
Sí, quitar agua, sin consultar al pueblo, vecinos denuncian que el ex presidente municipal Alfredo Vilchis Pacheco estaría intentando actuar por su cuenta, presuntamente engañando a la población para facilitar decisiones sin consentimiento comunitario.
Todo esto, según denuncian, coincide con el desvelamiento de un proyecto inmobiliario multimillonario que, casualmente, requiere grandes cantidades de agua para poder consolidarse.
En Ocoyoacac parece que el agua sí aparece, pero cuando hay negocio de por medio, mientras colonias completas padecen escasez, pipas irregulares y falta de suministro, ahora surge la sospecha de que el recurso podría estar siendo redirigido para intereses privados, y cuando el agua comienza a moverse sin explicaciones claras, la preocupación deja de ser rumor y se convierte en alarma social.
Las críticas también apuntan a la presidenta municipal Nancy Valdez, conocida como quien, según ciudadanos, permanece en silencio frente a un tema que afecta directamente a la población, porque mientras la gente teme quedarse sin agua, la autoridad guarda silencio.
Mientras los vecinos piden transparencia, el gobierno no aclara, mientras el pueblo se organiza, el poder parece moverse en lo oscurito, y lo más preocupante es que este tipo de decisiones alimenta la percepción de que el agua ya no se administra como un derecho, sino como una moneda de cambio.
Porque quitar un tubo sin autorización vecinal no es un trámite técnico… es un acto que podría marcar el inicio de la privatización del recurso.
Y así, mientras se habla de desarrollo inmobiliario millonario, los ciudadanos se preguntan si ese progreso llegará a costa del bienestar de las familias que llevan años defendiendo su suministro, porque el crecimiento urbano no puede construirse dejando sin agua a comunidades enteras.
En Ocoyoacac, la sospecha crece y la indignación también.
Porque cuando el agua empieza a desviarse hacia proyectos privados, lo que queda claro es que el problema no es la falta del recurso, es la falta de voluntad para priorizar a la gente, y si algo ha quedado claro en esta polémica, es que los vecinos ya encendieron la alerta, el agua es un derecho, no un negocio, aunque algunos parezcan dispuestos a convertirla en uno.
                             Lorena Roca
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