En Almoloya de Juárez, el reciente aseguramiento de una bodega con 185 contenedores de combustible presuntamente ilegal en la comunidad de San Pedro La Hortaliza no solo destapó un posible delito, también dejó al descubierto algo aún más preocupante, la evidente falta de control y vigilancia en el municipio.
Porque un sitio con decenas de bidones, tambos y contenedores de hidrocarburo no aparece de la noche a la mañana, no es algo que pase desapercibido. No es algo que pueda esconderse fácilmente, sin embargo, todo esto operaba prácticamente bajo las narices del gobierno municipal, sin que nadie, o al menos eso parece, se diera cuenta.
Y entonces surge la pregunta inevitable, ¿De verdad nadie sabía nada?, ¿O simplemente nadie quiso ver?, las miradas apuntan directamente al Chiquitín Solís, porque cuando un operativo federal destapa algo de esta magnitud, lo que queda en evidencia no es solo el hallazgo, es la ausencia de vigilancia municipal.
Porque si autoridades federales tuvieron que intervenir para detectar el problema, entonces ¿qué estaba haciendo la seguridad pública municipal?, y la respuesta, según señalamientos ciudadanos, parece ser la misma que se ha repetido en meses recientes, una Dirección de Seguridad Pública debilitada, rebasada y en condiciones deplorables, no hay que olvidar que los propios policías municipales se manifestaron frente al Palacio Municipal, con pancartas y paro de labores, denunciando condiciones paupérrimas, falta de equipo y abandono institucional.
Es decir, una policía municipal sin recursos, sin respaldo y sin condiciones… difícilmente puede vigilar algo, y así, mientras se descubren bodegas con combustible ilegal, la realidad del municipio se vuelve aún más preocupante, porque cuando la seguridad está “patas para arriba”, como han denunciado los propios elementos, los problemas no solo aparecen, se multiplican.
Porque en Almoloya no solo preocupa el huachicol, preocupa que algo así pudiera operar sin que el gobierno municipal detectara nada, y cuando eso sucede, la conclusión es tan incómoda como evidente: o la vigilancia es inexistente, o la ineptitud ya alcanzó niveles alarmantes, y mientras las autoridades federales sellan inmuebles, los ciudadanos observan cómo su municipio sigue navegando entre omisiones, abandono y una seguridad debilitada, porque al final, más allá del hallazgo, lo verdaderamente grave es que en Almoloya parece que los problemas crecen, mientras el gobierno municipal ni siquiera se da cuenta
Lorena Roca
¡Huachicol a la vista!
