En Zinacantepec, la inseguridad parece seguir marcando el ritmo cotidiano mientras la autoridad municipal reacciona… pero siempre después de que los delincuentes ya hicieron su trabajo, el reciente intento de robo a un vehículo tipo Chevy, captado por cámaras del C2, dejó en evidencia algo que los ciudadanos ya vienen señalando desde hace tiempo, los delitos ocurren con tranquilidad y la respuesta llega cuando el daño ya está hecho.
Porque sí, los ladrones fueron detenidos metros adelante, sí, las cámaras captaron el momento, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué los delincuentes pueden operar con tanta confianza? ¿Por qué tienen el tiempo suficiente para abrir un vehículo, sacar objetos y retirarse sin presión inmediata?, la respuesta parece apuntar a una vigilancia que funciona, pero a medias, o peor aún, cuando se le antoja.
Las críticas no tardan en dirigirse hacia el Chapatín, bajo cuya administración los ciudadanos perciben que la delincuencia se ha vuelto cada vez más común, mientras la respuesta policial parece llegar con calma, sin prisa, como si primero se dejara “trabajar” a los delincuentes y luego, si hay suerte, se actuara.
Y es que detener a dos personas después de que ya saquearon un vehículo no necesariamente habla de eficiencia, habla de una inseguridad que permite que el delito ocurra con demasiada facilidad, porque la verdadera prevención no es llegar cuando todo terminó, sino evitar que suceda.
La percepción ciudadana es cada vez más clara, en Zinacantepec, la delincuencia no solo existe, se mueve con confianza, y cuando los robos se vuelven parte de la rutina, el problema deja de ser un hecho aislado y se convierte en una señal preocupante del deterioro de la seguridad.
Mientras tanto, la administración municipal presume detenciones como si fueran logros contundentes, cuando en realidad lo que queda en evidencia es que los delitos siguen ocurriendo, porque si los ladrones tienen tiempo de abrir autos y llevarse pertenencias, algo está fallando, y no precisamente el C2.
Así, entre robos cada vez más frecuentes y respuestas que llegan después del delito, Zinacantepec sigue viviendo una realidad incómoda, los delincuentes actúan con tranquilidad, mientras la autoridad parece reaccionar con paciencia, y bajo el gobierno del Chapatín, la sensación es cada vez más preocupante, la inseguridad no solo persiste, parece sentirse cada vez más cómoda en las calles del municipio.
Reaccionan lento y presumen resultados que en realidad evidencian el problema, en Zinacantepec, mientras el gobierno municipal sigue haciendo como si no pasara nada, tapándole el ojo al macho, como se dice en las calles, con su famosísima feria del taco, que no es más que la cortina de humo del Chapatín para con las autoridades estatales y no miren hacia la creciente delincuencia en la que tiene sumido a este tan importante municipio.
Diego Sánchez
