Alumbrado Fantasma

En Almoloya de Juárez la oscuridad ya no es solamente un problema de alumbrado público, es el reflejo perfecto del abandono en el que el gobierno municipal mantiene a sus comunidades. Vecinos de San Mateo Tlalchichilpan denunciaron que las calles permanecen completamente a oscuras ante la falta de luminarias funcionales, obligando a los propios habitantes a improvisar soluciones para no quedar totalmente desprotegidos durante las noches.
La indignación crece porque mientras los ciudadanos hacen cooperaciones, colocan focos por cuenta propia y tratan de proteger sus calles con “el granito de arena” que pueden aportar, el Ayuntamiento encabezado por el Chiquítin Solís parece completamente ausente, como si garantizar servicios básicos fuera opcional y no una obligación elemental de cualquier administración pública.
Porque en Almoloya de Juárez ya es costumbre que el pueblo haga el trabajo que le corresponde al gobierno, los vecinos pagan impuestos, cumplen obligaciones y aun así tienen que convertirse en electricistas, vigilantes y gestores comunitarios porque el municipio simplemente no responde, la pregunta ya no es por qué no hay alumbrado… la pregunta es dónde está el dinero destinado para atender estas necesidades básicas.
Y mientras las calles permanecen en penumbras, también crece el riesgo para las familias, la falta de iluminación no solo genera molestias, facilita robos, aumenta la sensación de inseguridad y deja a comunidades enteras prácticamente abandonadas durante la noche, pero desde el gobierno municipal parece que la prioridad sigue siendo la propaganda, las promesas recicladas y los discursos vacíos que ya nadie cree.
Los habitantes denuncian sentirse olvidados por una administración que aparece para las fotografías, pero desaparece cuando se trata de resolver problemas reales, porque resulta muy sencillo hablar de progreso y transformación desde oficinas iluminadas, mientras los ciudadanos tienen que caminar entre calles oscuras y peligrosas por la incapacidad de un gobierno rebasado.
Lo más indignante es que esta situación ya dejó de ser un hecho aislado para convertirse en símbolo del desastre administrativo que vive el municipio, servicios deficientes, abandono de comunidades y autoridades completamente desconectadas de la realidad cotidiana son parte del sello de una administración que parece avanzar únicamente en excusas.
Y mientras el Chiquitín sigue vendiendo discursos de progreso, en San Mateo Tlalchichilpan los vecinos sobreviven alumbrándose entre ellos mismos porque el Ayuntamiento simplemente decidió apagar sus responsabilidades, porque en Almoloya de Juárez ya quedó claro que el único servicio que funciona puntualmente es el de la simulación.
Lorena Roca
Salir de la versión móvil