En Xalatlaco ya ni las obras recién inauguradas logran mantenerse de pie, lo que el gobierno municipal vende como “progreso” terminó convertido en otro monumento a la improvisación, la mediocridad y el desperdicio del dinero público, vecinos denunciaron que una obra recientemente concluida ya presenta hundimientos y baches, evidenciando una calidad tan pobre que el pavimento comenzó a colapsar prácticamente antes de que terminara el discurso oficial y las fotos de inauguración.
Los habitantes aseguran que el desperfecto ya había sido “reparado” anteriormente, pero el pavimento continúa cediendo como si hubiera sido construido con promesas vacías y no con materiales dignos, la situación ha provocado molestias constantes y daños a vehículos particulares, mientras el Ayuntamiento parece más preocupado por cuidar su imagen en redes sociales que por supervisar la calidad real de las obras que entrega.
Uno de los afectados denunció daños mecánicos en su camioneta, específicamente en la suspensión, producto del pésimo estado de la vialidad, y ahí surge la pregunta inevitable, ¿quién va a pagar los daños causados por una obra mal hecha?, porque cobrar impuestos sí lo hacen puntualmente, pero responder por las consecuencias de su incompetencia parece no entrar en el presupuesto municipal.
La administración encabezada por Abelito Flowers sigue acumulando cuestionamientos por obras que duran menos que una campaña política, calles parchadas, infraestructura que se hunde y trabajos que parecen hechos al vapor son ya parte del sello distintivo de un gobierno que presume avances mientras el municipio literalmente se desmorona.
Y es que en Xalatlaco el problema ya no parece ser un simple error técnico, el problema es una forma de gobernar donde importa más inaugurar rápido que construir bien. Porque mientras los ciudadanos esquivan baches y hundimientos, desde el Ayuntamiento continúan vendiendo discursos de transformación que no resisten ni la primera lluvia.
La molestia vecinal crece porque no se trata únicamente de una calle dañada, sino de la sensación permanente de abandono y simulación, los ciudadanos observan cómo se anuncian obras con bombo y platillo, pero terminan convertidas en focos de riesgo, afectaciones económicas y ejemplo claro de una administración incapaz de garantizar trabajos duraderos.
Cada hundimiento que aparece en una obra nueva es también un hundimiento de la credibilidad del gobierno municipal, y mientras las vialidades colapsan, también se desploma la confianza de una ciudadanía cansada de promesas recicladas y resultados mediocres.
Porque en el Xalatlaco de Abelito Flowers las obras no se inauguran, se inauguran las fallas. Aquí el pavimento dura menos que el entusiasmo de sus funcionarios y los baches aparecen más rápido que las soluciones, al paso que van, pronto tendrán que colocar placas conmemorativas que digan, “Aquí se hundió otra promesa del gobierno municipal”.
En el Ayuntamiento seguramente seguirán aplaudiéndose entre ellos por “las grandes obras” de la administración.el verdadero hundimiento es el del gobierno de Abelito.
Diego Sánchez
