En Ocoyoacac el desastre ya no se puede ocultar detrás de discursos reciclados ni publicaciones maquilladas en redes sociales. Inundaciones, calles destrozadas, inseguridad creciente y ahora hasta eventos públicos mal organizados forman parte del retrato cotidiano de un municipio que parece gobernado con improvisación, ocurrencias y absoluta falta de responsabilidad, la administración encabezada por Nancy Valdez Ruiz acumula problemas más rápido de lo que puede inventar excusas.
La noche del domingo, alrededor de las 8:30, en pleno centro del municipio y a unos pasos del kiosco, vecinos denunciaron un incidente relacionado con estructuras presuntamente inestables colocadas para actividades organizadas por el gobierno municipal, comerciantes, familias, niños y transeúntes estuvieron expuestos a una situación que pudo terminar en tragedia gracias a la evidente falta de supervisión, planeación y sentido común de quienes hoy administran el municipio.
Y es que en Ocoyoacac parece existir una obsesión enfermiza por el espectáculo mientras el municipio literalmente se cae a pedazos, las calles parecen zonas de guerra, las lluvias convierten colonias enteras en albercas improvisadas y la percepción de inseguridad continúa creciendo, pero el gobierno municipal sigue priorizando eventos, escenarios y fotografías antes que resolver los problemas reales de la población.
Los ciudadanos ya están cansados de un gobierno que actúa como agencia de imagen en lugar de autoridad responsable, porque gobernar no es montar templetes, colgar lonas y organizar actos públicos; gobernar significa garantizar servicios, seguridad y condiciones mínimas para la población. Algo que claramente dejó de importar en esta administración.
La molestia social crece porque cada nuevo incidente confirma la misma realidad: en Ocoyoacac reina el desorden, obras abandonadas, calles destrozadas, inundaciones constantes y ahora estructuras riesgosas en eventos públicos son síntomas de una administración incapaz de coordinar hasta lo más básico, y mientras tanto, desde el Ayuntamiento continúan vendiendo fantasías de progreso que ya nadie cree.
Lo más grave es que esta vez no se trató únicamente de molestias o afectaciones materiales, vecinos advierten que el percance pudo poner en riesgo la integridad física de familias enteras y cuando la negligencia gubernamental empieza a representar un peligro directo para la ciudadanía, el problema deja de ser administrativo y se convierte en una irresponsabilidad imperdonable.
En cualquier gobierno serio, un incidente así habría provocado revisiones inmediatas, explicaciones claras y responsables dando la cara, pero en Ocoyoacac parece que la estrategia oficial consiste en fingir que nada pasó y seguir adelante con el siguiente evento, la siguiente foto y el siguiente discurso vacío.
Porque mientras la gente esquiva baches, soporta inundaciones y vive con miedo por la inseguridad, el gobierno de Nancy Valdez Ruiz parece vivir en una realidad paralela donde todo se resuelve con propaganda y sonrisas para la cámara, un municipio donde la planeación brilla por su ausencia y donde hasta organizar un evento sin poner en riesgo a la población parece ser demasiado pedir.
Y quizá lo más triste para Ocoyoacac es que el municipio ya no se está hundiendo solo por las lluvias o por las calles destruidas, se está hundiendo bajo el peso de un gobierno improvisado que convirtió la administración pública en un espectáculo de errores, negligencia y simulación permanente.
Nancy sigue gobernando con la lógica de “que se vea bonito para la foto”, Ocoyoacac continuará atrapado entre el abandono y la simulación, porque un municipio no se administra con templetes, discursos reciclados ni publicaciones llenas de filtros.
Lorena Roca
