Y es que en Mexicaltzingo la percepción de desgaste político avanza más rápido que cualquier obra o resultado tangible. Mientras la población exige seguridad, servicios eficientes y soluciones concretas, desde el Ayuntamiento parecen multiplicarse los actos públicos, las publicaciones cuidadosamente editadas y los discursos que intentan vender un progreso que muchos habitantes simplemente no ven reflejado en sus comunidades.
La crítica se intensificó aún más luego de que comenzaran a circular comentarios sobre una posible aspiración política futura de la alcaldesa hacia una diputación, situación que provocó molestia entre ciudadanos que consideran prematuro e incluso ofensivo hablar de nuevas candidaturas cuando el municipio enfrenta problemas que siguen sin resolverse.
Porque para muchos habitantes resulta difícil entender cómo una administración tan cuestionada puede pensar en proyectos políticos mayores mientras el municipio continúa acumulando inconformidad social, la sensación entre vecinos es clara: antes de buscar otro cargo público, debería existir una verdadera rendición de cuentas sobre el estado en el que actualmente se encuentra Mexicaltzingo.
El problema para el gobierno municipal es que el descontento ya dejó de limitarse a redes sociales o comentarios aislados, cada vez son más las voces que perciben una administración centrada en el protagonismo político y alejada de las necesidades reales de la ciudadanía, y cuando un gobierno comienza a generar más molestia que confianza, la propaganda deja de funcionar y la realidad termina imponiéndose sola.
Quizá lo más duro para Mexicaltzingo es que muchos ciudadanos ya sienten que el municipio no está siendo gobernado, sino utilizado como escaparate político personal. Porque mientras la gente enfrenta problemas diarios y exige soluciones básicas, desde el poder parece existir más preocupación por la siguiente sesión de fotos, el siguiente evento social o la siguiente candidatura.
Y tal vez ahí está el verdadero problema: cuando un gobierno se enamora más de los reflectores que de las responsabilidades públicas, termina olvidando algo esencial, que los municipios no se administran con filtros, discursos elegantes ni sonrisas para la cámara. Se gobiernan con resultados, y esos, según cada vez más ciudadanos, siguen sin aparecer en Mexicaltzingo.
Diego Sánchez
