CUANDO SE PIEDE LA CONFIANZA

DEL “DIVORCIO DEL AÑO” A LAS DUDAS SOBRE AVENIDA COLIBRÍ

Antes del divorcio suelen existir señales, desacuerdos, promesas incumplidas, decepciones y una pérdida gradual de confianza que, con el paso del tiempo, termina por romper la relación.
Algo parecido parece estar ocurriendo entre el gobierno municipal de Almoloya de Juárez y la comunidad de San Francisco Tlalcilalcalpan.
Hace apenas unas semanas, habitantes de esta comunidad acudieron al Congreso del Estado de México para impulsar su separación del municipio. La noticia fue bautizada como “El Divorcio del Año”, no sólo por el impacto político que representaba, sino por el mensaje de fondo: una comunidad que ya no confía en su gobierno.
Y cuando la confianza se pierde, cualquier nuevo episodio adquiere otro significado.
Esta semana, vecinos hicieron llegar imágenes del primer bache detectado en el Bulevar Colibrí, una de las obras más promovidas por la administración encabezada por Chiquitín Solís.
El hecho llama la atención por una razón simple: la obra todavía no concluye ni ha sido entregada oficialmente.
Pero el bache no llegó solo. Con las recientes lluvias, también se reportaron encharcamientos e inundaciones sobre la Avenida Colibrí, lo que abre nuevas preguntas sobre la planeación, el drenaje, la calidad de los materiales y la supervisión de una obra presentada como símbolo de desarrollo para la zona.
Porque cuando una vialidad recién construida o todavía en proceso ya muestra deterioro y acumulación de agua, el problema deja de ser anecdótico.
La pregunta es inevitable: ¿Se está construyendo una obra para resolver problemas o una obra que podría generar nuevos?
El contexto importa. Semanas atrás, vecinos de Colinas del Sol denunciaron afectaciones derivadas de una obra que terminó generando inundaciones en viviendas de la zona.
Posteriormente vino la inconformidad de San Francisco Tlalcilalcalpan y su intención de buscar un camino separado del municipio.
Ahora surge una nueva observación ciudadana sobre una de las obras insignia de la actual administración: primero un bache antes de la entrega oficial; después, reportes de inundación con las lluvias.
Tres episodios distintos.
Tres momentos diferentes.
Pero una misma pregunta de fondo.
¿Se está deteriorando únicamente el pavimento o también la confianza ciudadana?
Porque el verdadero problema de un divorcio nunca es el último desacuerdo.
El verdadero problema es todo aquello que ocurrió antes y que fue desgastando la relación.
En política sucede exactamente igual, Las obras pueden repararse, Los baches pueden taparse, El agua puede retirarse.
Lo que resulta mucho más difícil de reconstruir es la confianza de una comunidad cuando ésta comienza a sentir que las respuestas llegan tarde o simplemente no llegan.
Hoy el debate ya no gira únicamente en torno a un desperfecto en una vialidad.
La discusión parece ser mucho más profunda.
¿Cómo recuperar la confianza de una comunidad que hace apenas unas semanas expresó públicamente su deseo de dejar de pertenecer al municipio, si una de las obras más promovidas para esa zona ya enfrenta cuestionamientos antes de ser concluida?
Esa es la pregunta que hoy comienza a recorrer las calles de San Francisco Tlalcilalcalpan.
Y como siempre, usted amigo lector tiene la última palabra.
Mónica Moreno

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