¿DIVORCIO EN PUERTA?

En la tierra del alcalde, el reflector terminó apuntando hacia SanFrancisco Tlalcilalpan

La reciente visita de la Presidenta de la República a Almoloya de Juárez dejó mucho más que discursos, saludos y fotografías oficiales. También dejó una imagen políticamente incómoda que hoy genera diversas lecturas entre ciudadanos, actores políticos y liderazgos regionales.
Y es que en política existe una regla no escrita que rara vez falla: la forma es fondo.
Durante décadas, los eventos presidenciales han seguido protocolos perfectamente definidos. El anfitrión suele ocupar espacios privilegiados, aparecer en las fotografías oficiales y compartir el protagonismo institucional que corresponde a la máxima autoridad del municipio visitado.
Sin embargo, la gira presidencial por Almoloya de Juárez dejó escenas que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales y que despertaron preguntas inevitables entre quienes observan con atención los movimientos del tablero político regional.
Mientras el Ayuntamiento fungía como anfitrión del evento, parte de la atención pública terminó concentrándose en actores distintos al gobierno municipal.
Entre ellos destacó la presencia de liderazgos de San Francisco Tlalcilalpan, comunidad que desde hace tiempo impulsa una de las causas más incómodas para la administración municipal: su separación de Almoloya de Juárez para convertirse en un municipio independiente.
La discusión ya no gira únicamente sobre quién saludó a quién, quién apareció en determinada fotografía o quién ocupó determinado espacio durante la visita presidencial.
La verdadera pregunta es otra.¿Quién logró capitalizar políticamente la presencia de la Presidenta en territorio almoloyense?
Porque mientras el gobierno municipal esperaba proyectar una imagen de fortaleza institucional, las imágenes que comenzaron a circular dieron visibilidad a quienes desde hace meses han insistido en construir una ruta política distinta para San Francisco Tlalcilalpan.
Y ahí es donde la escena adquiere una dimensión mucho más profunda.
No se trata solamente de protocolo, Se trata de percepción, Se trata de símbolos, Se trata de mensajes.
En política, muchas veces una fotografía tiene más fuerza que un discurso de una hora, Una imagen puede proyectar liderazgo,Una imagen puede proyectar cercanía, Una imagen puede proyectar distancia.
Y una imagen también puede convertirse en un mensaje político que trasciende el evento para el que fue tomada.
Por ello, la pregunta que hoy comienza a escucharse en distintos círculos políticos de Almoloya de Juárez es tan sencilla como incómoda:
¿Ayudó la visita presidencial a que San Francisco Tlalcilalpan avance un paso más en su búsqueda por separarse de Almoloya de Juárez?
Nadie puede responder todavía con absoluta certeza.
Lo que sí parece evidente es que la conversación pública ya no gira exclusivamente alrededor del gobierno municipal.
Ahora también gira alrededor de una comunidad que busca escribir su propia historia política.
Y si algo ha demostrado la historia política del Estado de México es que los grandes cambios suelen comenzar de manera silenciosa, Primero aparecen los reclamos, Después surgen los liderazgos, Más tarde llegan las movilizaciones.
Y finalmente aparecen las decisiones que terminan modificando la realidad política de una región.
Nadie sabe hoy cuál será el desenlace de este proceso.
Sin embargo, si algo dejó la visita presidencial es la sensación de que el debate sobre el futuro de San Francisco Tlalcilalpan continúa más vivo que nunca, Quizá falten meses,Quizá falten años.
Pero no son pocos los que consideran que, en algún momento todavía indeterminado, la Legislatura del Estado de México podría encontrarse discutiendo la creación del municipio número 126 de la entidad.
Y si ese día llega, muchos recordarán que antes de los decretos, antes de las votaciones y antes de las decisiones legislativas, hubo señales políticas que algunos decidieron ignorar y otros decidieron interpretar.
Porque al final, en política, las grandes transformaciones rara vez comienzan con una firma,Comienzan con una imagen, Comienzan con una percepción,
Comienzan con una pregunta.
Y cuando una comunidad deja de preguntarse si puede independizarse para empezar a preguntarse cuándo podrá hacerlo, entonces quizá el verdadero proceso ya ha comenzado.
Usted amigo lector tiene la última palabra.
Mónica Moreno

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