Todo al Abandono

 Mientras el gobierno municipal presume proyectos, discursos y recorridos oficiales, en la comunidad de Ameyalco la realidad parece haberse detenido hace tres años, habitantes denuncian que tanto la alberca comunitaria como el auditorio permanecen en completo abandono, convertidos en el símbolo de obras que, lejos de servir a la población, hoy representan el olvido institucional.
Vecinos señalan que ambos espacios, que en su momento fueron concebidos para fomentar el deporte, la convivencia y las actividades culturales, permanecen inutilizables ante la falta de mantenimiento e inversión, lo que alguna vez fue motivo de orgullo para la comunidad hoy es, afirman, un recordatorio permanente de las promesas incumplidas.
La inconformidad crece porque los ciudadanos aseguran que el deterioro no ocurrió de la noche a la mañana, tres años de abandono difícilmente pueden atribuirse a un descuido momentáneo. La pregunta que comienza a repetirse entre los habitantes es inevitable, ¿el gobierno municipal desconocía las condiciones de estos espacios o simplemente decidió ignorarlas?
Mientras tanto, la administración municipal continúa difundiendo actividades oficiales y nuevos anuncios, aunque para los vecinos la prioridad es mucho más sencilla: rescatar la infraestructura que ya existe antes de anunciar nuevas promesas, en Ameyalco, sostienen, no hacen falta ceremonias de inauguración; hacen falta acciones de rehabilitación.
El caso también abre un debate sobre la planeación del gasto público, cada peso invertido en construir un espacio comunitario pierde sentido cuando posteriormente se deja deteriorar hasta quedar inutilizable, la falta de mantenimiento termina costando más que la conservación preventiva, además de privar a niñas, niños, jóvenes y adultos de instalaciones destinadas al bienestar colectivo.
La ciudadanía espera respuestas concretas. ¿Existe un proyecto para rehabilitar la alberca y el auditorio? ¿Hay presupuesto asignado? ¿Se ha informado a la comunidad sobre las razones del abandono? Hasta ahora, las respuestas parecen tan ausentes como el mantenimiento de ambos inmuebles.
En política suele decirse que las obras hablan por los gobiernos, en Ameyalco, la alberca vacía y el auditorio deteriorado parecen hablar más fuerte que cualquier boletín oficial.
Porque una administración no se mide únicamente por lo que inaugura, sino por lo que es capaz de conservar, y cuando los espacios públicos pasan años esperando atención, los vecinos inevitablemente terminan preguntándose si también ellos quedaron fuera de las prioridades del gobierno municipal.Porque mientras en los discursos abundan las promesas de desarrollo y bienestar, en Ameyalco los ciudadanos siguen contemplando cómo la alberca y el auditorio acumulan polvo, maleza y abandono, al final, la infraestructura pública termina pareciéndose al interés que el gobierno municipal le dedica, cada día más deteriorada, y es que las obras no necesitan más discursos ni sesiones fotográficas; necesitan mantenimiento, voluntad y resultados.
                            Esteban Díaz
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