Las imágenes que circulan sobre unidades del servicio de limpia en Lerma vuelven a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿en qué condiciones trabajan quienes todos los días se encargan de mantener limpio el municipio?, si los vehículos presentan llantas visiblemente desgastadas o en malas condiciones, el problema deja de ser únicamente mecánico y se convierte en un asunto de seguridad laboral y de responsabilidad administrativa.
El personal de limpia realiza una de las labores más pesadas y menos reconocidas del servicio público. Sin embargo, difícilmente puede hablarse de dignidad laboral cuando una unidad de trabajo podría representar un riesgo para quienes la operan, una llanta en mal estado no es un detalle menor; puede derivar en accidentes, retrasos en el servicio y mayores costos para el propio municipio.
Más allá de los discursos oficiales sobre eficiencia y compromiso, la ciudadanía espera que los recursos públicos también se reflejen en el mantenimiento preventivo del parque vehicular, resulta contradictorio presumir acciones de gobierno cuando las herramientas básicas para prestar un servicio parecen requerir atención urgente.
Si las unidades efectivamente operan en estas condiciones, corresponde al Ayuntamiento explicar si existe un programa de mantenimiento, cuándo fue la última revisión mecánica y qué acciones se tomarán para garantizar la seguridad de los trabajadores y la continuidad del servicio.
El debate no debería centrarse en culpar a quienes salen diariamente a recoger los residuos, sino en exigir que cuenten con equipo adecuado para desempeñar su labor, la prevención siempre será menos costosa que atender las consecuencias de un accidente que pudo evitarse.
La administración municipal tiene la oportunidad de responder con hechos, transparentando el estado de su flotilla y atendiendo las necesidades del personal operativo, en materia de servicios públicos, la mejor propaganda no son los anuncios, sino vehículos seguros, trabajadores protegidos y un servicio eficiente para la población.
Porque al final, una administración se mide tanto por las grandes obras que inaugura como por el estado de las llantas con las que pone a trabajar a quienes sostienen los servicios básicos del municipio, ahí también se refleja la prioridad que se da a las personas.
Esteban Díaz
