Chapuzón Oficial

Mientras las lluvias convierten calles y viviendas de Mexicaltzingo en auténticos canales de aguas negras, la percepción de numerosos vecinos es que el gobierno municipal sigue reaccionando con lentitud ante un problema que, aseguran, era previsible, las inundaciones han vuelto a exhibir las deficiencias de la infraestructura hidráulica y han reavivado las críticas hacia la administración encabezada por Saray Benítez Espinoza, a quien diversos habitantes reprochan priorizar la imagen pública por encima de las soluciones de fondo.
La inconformidad no surgió de un día para otro. Durante la campaña electoral se habló de acciones prioritarias como el desazolve del Río Jaral y la renovación de la red de drenaje, proyectos que para muchos ciudadanos hoy siguen sin materializarse, el resultado, afirman, es el mismo escenario que se repite cada temporada de lluvias: calles convertidas en ríos, alcantarillas reventando aguas residuales y familias enfrentando pérdidas materiales mientras las promesas permanecen archivadas.
Lo que más ha indignado a la población es el contraste entre la realidad que viven en sus colonias y la imagen que, consideran, proyecta el gobierno municipal en redes sociales, mientras vecinos limpian lodo, rescatan muebles y soportan malos olores, las publicaciones oficiales muestran actos públicos, reuniones y fotografías cuidadosamente preparadas, para muchos habitantes, la distancia entre el discurso institucional y la situación en las calles parece crecer con cada tormenta.
La exigencia ciudadana es clara: menos sesiones fotográficas y más presencia en las zonas afectadas, los vecinos reclaman un gobierno que recorra las calles inundadas, supervise personalmente los daños y presente soluciones concretas para evitar que el municipio vuelva a colapsar con cada lluvia, porque, sostienen, gobernar implica atender los problemas cuando aparecen, no únicamente cuando la cámara está encendida.
Cada lluvia que pasa sin una estrategia visible fortalece la percepción de que el problema hidráulico quedó atrapado entre los pendientes administrativos y la agenda política, y cuando las familias sienten que enfrentan solas las consecuencias, la confianza en sus autoridades comienza a desbordarse igual que el Río Jaral.
Al final, los habitantes no necesitan filtros para saber que su municipio está bajo el agua; les basta con abrir la puerta de su casa, quizá sea momento de cambiar el lema no oficial de Mexicaltzingo, menos fotografías donde todo luce impecable y más botas embarradas recorriendo las calles.
Diego Sánchez
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