En Xalatlaco cada vez son más las voces que cuestionan si el gobierno municipal trabaja para resolver los problemas de la ciudadanía o para garantizar que el mismo grupo político conserve el control del Ayuntamiento, mientras las calles, los servicios públicos y las demandas vecinales acumulan polvo, los reflectores parecen estar enfocados en el siguiente proceso electoral.
En ese contexto, ciudadanos han señalado que la figura del secretario del Ayuntamiento, Jesús Sámano, ha comenzado a ganar protagonismo en eventos oficiales, alimentando la percepción de que existe una estrategia para posicionarlo como posible sucesor del actual presidente municipal, Abelito Flowers, las críticas no se centran únicamente en la promoción política, sino en la sensación de que el municipio vive una campaña adelantada mientras los problemas cotidianos permanecen sin solución.
La inconformidad también surge por el tiempo que Sámano ha permanecido dentro de la administración municipal, para diversos habitantes, seis años ocupando una posición clave dentro del gobierno deberían traducirse en resultados visibles y no únicamente en mayor presencia mediáticaa pregunta que circula entre vecinos es simple: si durante todo ese tiempo no cambiaron las cosas, ¿por qué ahora habría de ser diferente?
Otro episodio que alimentó la molestia ciudadana fue la difusión de imágenes en las que, según los propios inconformes, el funcionario intentó aparecer como protagonista durante la entrega de bombas reparadas para el Comité Central de Agua Potable, una gestión que, afirman, correspondía a otros actores, más allá de la fotografía, lo que se cuestiona es la constante necesidad de capitalizar políticamente cualquier acción pública.
Las críticas también alcanzan al alcalde Abelito, a quien diversos ciudadanos reprochan privilegiar la construcción de un proyecto político antes que atender las necesidades inmediatas del municipio, en redes sociales y espacios públicos abundan los cuestionamientos sobre si la prioridad del gobierno sigue siendo la administración municipal o la definición de quién ocupará el despacho principal en el siguiente periodo.
El debate incluso ha escalado al ámbito partidista, militantes y simpatizantes se preguntan si realmente no existen nuevos perfiles capaces de representar una alternativa o si la única apuesta consiste en reciclar a los mismos funcionarios una y otra vez, para muchos habitantes, la renovación política debería comenzar por abrir espacio a nuevos liderazgos y no por cambiar únicamente el nombre de quien aparece en la boleta.
Los ciudadanos parecen esperar algo mucho más sencillo: calles dignas, servicios eficientes y un gobierno presente, pero al parecer la estrategia consiste en brincar de una oficina a otra sin que cambie la realidad.
Diego Sánchez
