La ausencia de elementos policiacos en distintos puntos de Ocoyoacac durante la jornada generó cuestionamientos entre ciudadanos, particularmente ante la versión de que personal municipal habría sido concentrado en una zona del monte para acompañar a la presidenta municipal, Nancy Ruiz Valdez, en una actividad donde la presencia de una multitud podía favorecer la imagen pública de la alcaldesa, el señalamiento plantea una pregunta incómoda para el Ayuntamiento: ¿la prioridad fue mantener vigilancia en las calles o construir una fotografía políticamente conveniente?
La situación resulta todavía más cuestionable para una ciudadanía que reclama mayor presencia policial y que, de acuerdo con los señalamientos difundidos, percibió una reducción de elementos en diferentes zonas del municipio, si efectivamente agentes destinados a labores de seguridad fueron retirados temporalmente de sus funciones para acompañar una actividad de la presidenta, sería necesario conocer quién autorizó la medida, cuántos policías participaron y bajo qué justificación operativa, porque la seguridad pública no debería convertirse en utilería para ningún evento.
El asunto adquiere especial relevancia en un municipio donde existen ciudadanos que han expresado inconformidad por el desempeño de algunos elementos policiacos y por presuntos abusos durante intervenciones, sin embargo, una cosa es que existan agentes cuestionados y otra que se generalice una acusación contra toda la corporación sin pruebas, precisamente por eso, corresponde a la administración de Nancy Ruiz aclarar públicamente qué ocurrió y demostrar que la distribución del personal respondió a criterios de seguridad y no a intereses políticos o personales.
La pregunta que queda sobre la mesa es bastante sencilla: ¿cuántos policías estuvieron realmente patrullando Ocoyoacac y cuántos fueron enviados a acompañar a la presidenta?, si el Ayuntamiento puede demostrar que todos los movimientos del personal estuvieron plenamente justificados y que la vigilancia ciudadana nunca estuvo comprometida, debería explicarlo, si no puede hacerlo, entonces tendrá que responder por qué una población que necesita seguridad terminó percibiendo calles con menor presencia policial mientras sus autoridades aparecían rodeadas de gente.
Y mientras tanto, los ciudadanos tienen derecho a preguntarse qué clase de prioridades está manejando el gobierno municipal, un policía en la calle puede atender una emergencia, auxiliar a una persona, prevenir un delito o intervenir ante una situación de riesgo; un policía convertido en parte del séquito de una funcionaria, en cambio, difícilmente aumenta la seguridad de quien está esperando ayuda a kilómetros de distancia, la función policial tiene una finalidad concreta: proteger a la población.
Lorena Roca
