Potables de Xalatlaco salió al paso de las versiones que atribuían al Ayuntamiento participación en los trabajos de construcción de tinas de captación de agua y jornadas de reforestación realizadas en la comunidad, y dejó claro que, al menos en estas acciones, la administración municipal no puede ponerse el traje de protagonista, el organismo desmintió que personal enviado por el gobierno municipal haya participado en dichas labores y señaló que quienes acudieron desde el Ayuntamiento lo hicieron por una razón distinta: cuentan con tomas de agua en la comunidad y acudieron a realizar sus respectivas faenas.
El señalamiento resulta particularmente incómodo para la administración encabezada por Abelito Flowers porque pone sobre la mesa una vieja y poco elegante costumbre de la política local: cuando el trabajo ya está hecho, siempre aparece alguien dispuesto a posar para la fotografía, según el Comité, las labores de captación y reforestación no fueron producto de una brigada enviada por el Ayuntamiento, sino del esfuerzo organizado de integrantes del propio Comité, voluntarios y ciudadanos que decidieron ensuciarse los zapatos para atender un problema que afecta directamente a la comunidad.
Y mientras unos cargan herramientas, trabajan en el campo y participan en faenas, otros parecen estar más ocupados intentando quedarse con el crédito, el Comité fue tajante al aclarar que las actividades se han realizado gracias a la participación ciudadana y no por una intervención institucional del gobierno municipal, así, la narrativa oficial queda, cuando menos, bastante maltrecha: una cosa es que trabajadores del Ayuntamiento tengan una obligación comunitaria derivada de sus propias tomas de agua y otra muy diferente es presentar esa presencia como si se tratara de una cuadrilla municipal enviada a realizar obras ambientales.
El episodio también exhibe una diferencia que no debería ser menor: hacer presencia no equivale a hacer gestión, acudir a una faena porque se tiene una toma de agua no convierte automáticamente a nadie en responsable de una jornada de reforestación ni de la construcción de infraestructura para captar agua, pero en la política, especialmente cuando hay cámaras, publicaciones y redes sociales de por medio, parece que hasta cargar una pala ajena puede convertirse en mérito administrativo y si la ciudadanía no pone atención, mañana hasta el árbol que plantó un vecino terminará apareciendo en alguna fotografía oficial como “resultado de la transformación”.
El Comité aprovechó además para pedir a la población que verifique la información antes de compartirla, una recomendación que cobra especial relevancia cuando las versiones oficiales y la realidad de quienes participan directamente en las faenas parecen caminar por senderos diferentes.
Diego Sánchez
