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La crisis de agua en Joquicingo se expande más

En pleno siglo XXI, mientras las autoridades prometen mejoras y progreso, los habitantes del tercer barrio, en el municipio de Joquicingo, enfrentan una crisis que los tiene al borde de la desesperación: no han recibido ni una sola gota de agua en sus hogares durante varios días. Esta situación se ha vuelto insostenible, y la indignación de los vecinos crece con cada día que pasa sin solución y, lo que es peor, sin respuestas de parte del presidente municipal.

Según testimonios de los afectados, la falta de agua no es un problema nuevo en la zona y mucho menos del municipio, en anteriores ediciones le hemos comentado como es la situación del municipio en tema del agua potable, pero esta vez la situación ha escalado a niveles alarmantes. “Ya llevamos más de una semana sin agua. No podemos, cocinar, no podemos lavar la ropa ni mantener la higiene básica. Estamos comprando garrafones para poder sobrevivir, pero no es suficiente”, menciona un habitante del tercer barrio.

Lo más indignante para los habitantes es que ya le han avisado al Ayuntamiento, pero solamente les han dicho que ya se está trabajando en ello y ni se diga de Rausel Cervantes, presidente municipal, que durante el inicio de su campaña prometió que el agua se convertiría en una prioridad más, cosa que hasta incluyó en su plan de desarrollo municipal, pero ¿dónde está ahora?

El plan de desarrollo municipal presentado al inicio de la administración destacó el acceso al agua potable como uno de los pilares fundamentales. En él, se comprometían garantizar el suministro continuo y suficiente de agua para todos los habitantes del municipio. Sin embargo, los hechos cuentan otra historia.

Asimismo, según el presupuesto por clasificación administrativa se destinó un monto de 346 mil 33 pesos para el concepto de agua potable. También, querido lector, de acuerdo con el tabulador de sueldos, se tiene a cinco fontaneros, los cuales representan un gasto anual de 501 mil 164 pesos. ¿entonces por qué no se ven acciones?

Es muy fácil escribir promesas en un papel y vender espejitos, pero lo difícil es cumplirlas. No hay excusas: tenían el tiempo y el presupuesto para hacer algo, y no han hecho nada.

Lo más preocupante para los vecinos es la total desconexión del edil. En medio de la crisis, no ha emitido declaraciones ni se ha presentado para dialogar con los afectados. Mientras tanto, las redes sociales del gobierno municipal se limitan a publicar actividades irrelevantes, como eventos culturales y reuniones protocolarias.

La falta de agua en Joquicingo no es solo una crisis de infraestructura, sino también una crisis de confianza. La gestión del maestro Rausel Cervantes está quedando en evidencia como incapaz de atender las necesidades más básicas de sus ciudadanos.

Por ahora, los vecinos solo tienen claro algo: si el presidente municipal no actúa pronto, el costo político de su indiferencia será tan alto como la desesperación de su gente.

 

Uriel Rosales

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