LERMA BAJO EL AGUA…!!! OTRA VEZ

Cada año, con la llegada de la temporada de lluvias, Lerma revive la misma tragedia: calles anegadas, infraestructura colapsada, trabajadores atrapados en el lodo y familias expuestas a enfermedades por aguas negras. La zona industrial y la comunidad de Las Partidas, que deberían ser emblemas de desarrollo, hoy son símbolos del abandono.
Las imágenes son elocuentes: obreros caminando con el agua hasta las rodillas, vehículos atrapados, empresas paralizadas. No es un hecho aislado ni un desastre natural imprevisible. Es una consecuencia directa de años de omisión, negligencia y promesas incumplidas por parte del gobierno municipal.
Según datos del INEGI y la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado de México, la zona industrial de Lerma concentra más de 400 empresas, genera alrededor de 25 mil empleos directos y representa un nodo clave en el corredor económico Toluca – CDMX.
Sin embargo, la infraestructura urbana y pluvial está al borde del colapso, con redes de drenaje obsoletas, falta de mantenimiento y cárcamos como el de La Manga que funcionan de forma intermitente o están abandonados.
Especialistas han advertido que la capacidad del sistema de desagüe está rebasada por lo menos en un 60%, debido al crecimiento urbano desordenado y la falta de inversión en drenaje pluvial. A esto se suma el taponamiento de canales por basura, la ausencia de protocolos de emergencia y el deterioro de caminos y vialidades.
Los testimonios se repiten: mujeres que deben cargar a sus hijos para cruzar calles inundadas, trabajadores que pierden horas laborales atrapados por el agua, comerciantes que ven cómo sus negocios se inundan una y otra vez. Las Partidas y la zona industrial son testigos de la indiferencia institucional.
Y mientras los funcionarios municipales presumen cifras maquilladas y obras a medias, la realidad los contradice. La inversión pública en infraestructura pluvial en Lerma ha sido prácticamente nula en los últimos tres años, según reportes de transparencia del propio Ayuntamiento.
Una imagen vale más que mil discursos: calles convertidas en ríos, maquinaria detenida, rostros cansados. No es un simulacro ni una postal del pasado.
Es hoy. Es Lerma. Y la administración, como el drenaje, ya no da para más.
Diego Sánchez