Mexicaltzingo

Dif Mexicaltzingo en extrema opacidad

Mientras organismos estatales como el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) modernizan sus procesos con plataformas digitales y firma electrónica para garantizar una fiscalización más efectiva y transparente, en el municipio de Mexicaltzingo parece que la opacidad sigue siendo la regla, especialmente en el Sistema Municipal DIF.
A más de seis meses del inicio de la actual administración 2025-2027, no hay rastro de información pública sobre el DIF local en las principales plataformas de transparencia. Ni en el portal oficial del Ayuntamiento, ni en la Plataforma Nacional de Transparencia, ni en los sitios habilitados por el Gobierno del Estado se encuentra información clave que, por ley, debe ser accesible para cualquier ciudadano: presupuestos asignados, nóminas del personal, sueldos, contratos, programas sociales en curso, ni informes financieros.
Esto ocurre a pesar de que la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de México y Municipios obliga a todas las dependencias, incluidos los Sistemas DIF, a publicar y actualizar trimestralmente sus datos financieros, administrativos y operativos.
La omisión es grave. No solo incumple con la normatividad estatal, sino que impide conocer cómo se están utilizando los recursos públicos destinados al sector más vulnerable de la población: niñas, niños, personas mayores y familias en situación precaria. ¿Cuánto se le asignó al DIF este año? ¿Qué programas sociales están activos? ¿Cuántos apoyos se han entregado? La ciudadanía simplemente no tiene respuestas.
Además, este silencio institucional contrasta con el discurso oficial de la presidenta municipal Saray Benitez, quien en su informe de los primeros 100 días de gobierno aseguró que su administración estaba “comprometida con la transparencia y el uso responsable de los recursos públicos”. Sin embargo, los hechos hablan más claro: ni siquiera el portal de obligaciones de transparencia del DIF Mexicaltzingo tiene algún documento que avale el trabajo, gasto, ingreso que haya hasta el momento.
Esta falta de rendición de cuentas no solo alimenta la sospecha de mala administración, sino que también viola directamente el derecho de los ciudadanos a saber en qué y cómo se gasta su dinero. A estas alturas, no puede atribuirse a “procesos de transición” ni a “errores técnicos”; estamos ante una clara omisión institucional y posiblemente una estrategia de opacidad.
En un Estado que ya avanza hacia plataformas digitales con firma electrónica avanzada, como lo marca el OSFEM en sus recientes lineamientos de 2025, lo mínimo que se espera de un municipio es que mantenga actualizada su información financiera. En Mexicaltzingo, el silencio del DIF es escandaloso y debería encender alarmas entre organismos fiscalizadores, medios de comunicación y sobre todo entre los ciudadanos que exigen un gobierno honesto y con cuentas claras.
Porque cuando no hay transparencia, la sospecha de corrupción siempre está al acecho.
Luis Garduño.

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