Zinacantepec

¡Más Burocracia menos Obras!

Con un presupuesto aprobado de $874.3 millones de pesos para 2025, el municipio de Zinacantepec tiene en sus manos los recursos suficientes para transformar significativamente la infraestructura y servicios públicos que su población necesita. Sin embargo, las cifras revelan una alarmante realidad sobre cómo se están distribuyendo esos recursos.
Del total del presupuesto, el Ayuntamiento destinó $346.9 millones de pesos al rubro de Servicios Personales, es decir, a sueldos, prestaciones, seguros y bonos del personal municipal. Esta cantidad representa casi el 40% del presupuesto total.
En contraste, la inversión pública en obras —como pavimentaciones, drenaje, alumbrado o infraestructura urbana— apenas alcanza los $174.7 millones de pesos, menos de la mitad de lo que se gasta en mantener la nómina de funcionarios y trabajadores.
Este desequilibrio pone en duda las prioridades del gobierno municipal. Aunque se han reportado algunas obras menores y rehabilitaciones, lo cierto es que la mayoría de las colonias siguen careciendo de servicios básicos dignos, y los ciudadanos no perciben una mejora sustancial en su entorno que justifique el manejo de casi 900 millones de pesos. Además, a los servicios personales se suman $127 millones en servicios generales (como arrendamientos, asesorías externas, y publicidad institucional), lo que deja aún menos margen para inversiones directas en beneficio de la población.
¿Cómo explicar a los ciudadanos que se paga más por mantener la burocracia que por mejorar sus calles, su seguridad, su entorno?
El gobierno de Zinacantepec insiste en que se está trabajando, pero los números son contundentes: por cada peso destinado a obras, casi dos se destinan a pagar sueldos y prestaciones.
Esta lógica presupuestal perpetúa un modelo de gasto que prioriza la operación del gobierno, pero no necesariamente el bienestar de la ciudadanía.
Con recursos tan elevados y necesidades tan urgentes, es momento de que la administración municipal replantee sus prioridades. De lo contrario, seguirá creciendo la brecha entre lo que se promete y lo que verdaderamente se construye.
Luis Garduño.

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