Tenango del Valle

Roberto Bautista y su secretario agreden a una ciudadana

Lo que debía ser una jornada de atención y respuesta a los vecinos afectados por las recientes inundaciones, terminó convirtiéndose en un lamentable acto de violencia institucional protagonizado por el presidente municipal Roberto Bautista y su secretario particular, quienes agredieron verbal y físicamente a una ciudadana que se atrevió a cuestionarlos.
La escena fue captada en video por testigos presentes y rápidamente difundida en redes sociales, donde se escucha a varias mujeres expresar su indignación:
“¡Esa es la clase de presidente que se les pone a las señoras!”, gritan mientras se desarrolla la confrontación. En el material se observa cómo Bautista se aproxima de manera intimidante a una mujer que se encuentra grabando, claramente molesta por la situación. La ciudadana reacciona con firmeza al sentirse invadida en su espacio personal, empujándolo para marcar un límite. La respuesta fue aún más agresiva: su secretario particular, Raymundo Mercado Robles, interviene sujetando a la mujer por las muñecas, apretándolas con fuerza, en un claro acto de violencia física.
El comportamiento de Roberto Bautista y su funcionario no solo es inaceptable desde una perspectiva ética, sino que además constituye una agresión directa contra los derechos humanos y la integridad de una mujer. En lugar de atender con sensibilidad a una población vulnerable tras las inundaciones, eligieron actuar con soberbia, autoritarismo y una actitud que roza el machismo más rancio.
Este lamentable hecho no es un caso aislado. Bajo la administración de Bautista, se ha documentado una creciente desconexión entre el gobierno local y la ciudadanía, especialmente en momentos de crisis. En lugar de canalizar recursos para resolver los problemas estructurales que generan inundaciones, el alcalde opta por gastar tiempo y energía en confrontar y silenciar a quienes le reclaman.
La gestión de Roberto Bautista se ha caracterizado por el uso del poder para su beneficio y el de su círculo cercano, mientras los habitantes enfrentan abandono institucional, calles destrozadas y servicios públicos ineficientes. Ahora, sumamos a esta lista la represión y el uso de la fuerza contra mujeres que ejercen su derecho a manifestarse.
Es urgente que tanto el presidente municipal como su secretario sean llamados a rendir cuentas. Este tipo de abusos no deben normalizarse. Si hoy se permite que una autoridad manosee y acose a una ciudadana sin consecuencias, ¿qué mensaje se le está enviando al resto del aparato gubernamental?
Llama la atención el silencio institucional tras la difusión del video. Ningún comunicado oficial, ninguna disculpa, ninguna aclaración. La administración municipal parece apostar al olvido, al desgaste del escándalo, confiando en que los días borren la indignación.
Pero este no es un tema menor. Aquí no solo se trata de una falta de respeto: se trata de violencia física hacia una mujer por parte de un funcionario público, en el ejercicio de su cargo, y ante decenas de testigos.
¿Dónde están las regidoras?
¿Dónde están las instancias de equidad de género del municipio?
¿Dónde están los aliados del presidente municipal que se llenan la boca hablando de derechos humanos y justicia social?
Este hecho debe marcar un antes y un después. No podemos seguir tolerando a políticos que creen que el poder es una licencia para humillar, someter o agredir.
Hoy fue una mujer que se defendió sola, con dignidad. Mañana podría ser otra, u otro. Y si la sociedad no reacciona, si las instituciones no sancionan, seguiremos siendo cómplices del abuso, la cobardía y el autoritarismo.
Uriel Rosales

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