Zinacantepec
Zinacantepec: el arte de no mover un solo peso del FAIS

En Zinacantepec, el primer trimestre de 2025 dejó una lección digna de estudio: cómo recibir recursos públicos y no aplicarlos en absolutamente nada. El documento oficial del Ayuntamiento, correspondiente a los meses de enero a marzo, muestra sin rodeos la frase mágica: “sin movimientos”.
Vale la pena recordar de qué estamos hablando. El Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) forma parte del Ramo 33 y está diseñado para financiar obras y acciones que mejoren la vida de quienes más lo necesitan: agua potable, drenaje, electrificación, vivienda, salud y educación en comunidades marginadas. Es decir, dinero federal etiquetado específicamente para reducir la pobreza y el rezago social.
Pero en Zinacantepec parece que la pobreza se combate con creatividad administrativa: dejando los recursos en pausa. No hubo pagos, no hubo proyectos, no hubo destino de las aportaciones. El resultado es un documento en blanco, adornado con la elegante leyenda “sin movimientos”, como si se tratara de un concurso de caligrafía minimalista.
Mientras tanto, las comunidades del municipio siguen esperando obras básicas, calles dignas y servicios elementales. Pero al parecer, la administración municipal decidió apostar por un modelo innovador de desarrollo: la “obra fantasma”, esa que no se ve ni se toca, pero que se presume en los reportes oficiales como un logro de gestión.
El sarcasmo se escribe solo: quizá en Zinacantepec los funcionarios piensan que el agua potable llega sola, que el alumbrado público se enciende por arte de magia y que el drenaje se construye con buenas intenciones.
Lo cierto es que en el papel quedó registrado un trimestre de parálisis total. Y la gran incógnita es: ¿cuánto tiempo más permanecerán guardados los recursos mientras los rezagos siguen creciendo?
Porque si algo quedó demostrado en Zinacantepec, es que administrar la inacción también parece ser un estilo de gobierno.
Luis Garduño.