Portadas

Houdini sin experiencia.

San Antonio la Isla, ese tranquilo municipio mexiquense que rara vez aparece en las noticias nacionales,vuelve a ser protagonista de una historia digna de una tragicomedia política. Y, cómo no, el nombre deManuel Luna apodado ya entre los vecinos como “el Houdini de San Antonio” por su inigualabletalento para hacer desaparecer fondos públicos vuelve a estar en el centro del escándalo. Esta vez,sin embargo, no es (solo) por el dinero que se esfumó misteriosamente de la tesorería, sino por algo aúnmás asombroso: su flamante título universitario.Según una revisión realizada por esta casa editorial en el Registro Nacional de Profesionistas, Lunaobtuvo su título de Licenciado en Administración apenas en 2024, justo a tiempo para asumir elcargo de tesorero municipal en 2025, como si se tratara de un trámite exprés para entrar al puesto.
Pero lo verdaderamente curioso no es la fecha, sino la institución educativa que, según el mismoregistro, no existe como tal. En su lugar, aparece una sencilla leyenda: “Acuerdo 286 de la SEP”.
Para quienes no están familiarizados con el lenguaje burocrático, esto significa que Luna no cursó unacarrera universitaria tradicional, sino que obtuvo su título mediante la revalidación deconocimientos adquiridos “de forma autodidacta o por experiencia laboral”.
Así es, querido lector: San Antonio la Isla no solo tiene un tesorero que terminó la universidad hacemenos de un año, sino que ni siquiera fue a la universidad. Su «formación» fue una especie demaratón de Wikipedia, experiencia callejera, y tal vez unos cuantos tutoriales de YouTube. Y con eso,¡zas!, listo para manejar el presupuesto millonario del municipio.Pero la historia no termina ahí.
Luna, además, es originario de San Antonio la Isla, lo cual nos lleva apreguntarnos: ¿no había nadie más preparado en todo el municipio para ocupar el cargo? ¿Nadie conuna carrera terminada, experiencia real en administración pública o, al menos, sin antecedentesrelacionados con la desaparición de recursos?La sospecha que se extiende como pan dulce en feria de pueblo es que este nombramiento huele anepotismo del bueno. Y es que cada vez son más los rumores que apuntan a la presidenta municipalAle Castro, quien parece tener un cariño especial por Luna que quizá simplemente confía ciegamenteen las dotes “mágicas” del tesorero autodidacta.
Recordemos que durante la gestión de Luna ya se ha reportado la desaparición de una ciframillonaria en la tesorería, algo que, claro, sigue sin aclararse. Ahora, sabiendo que el encargado deldinero no tiene experiencia comprobable ni estudios formales (salvo el título por Acuerdo 286,claro), todo empieza a tener más sentido… aunque no precisamente del bueno.
El municipio ha caído en una especie de reality show donde lo absurdo es la norma: un tesorero sinestudios, una presidenta que lo defiende a capa y espada, y una ciudadanía que mira atónita cómo losrecursos públicos se evaporan mientras nadie parece rendir cuentas.
La situación no solo es ridícula, sino preocupante. ¿Es este el estándar que queremos para quienesmanejan nuestros impuestos? ¿De verdad San Antonio la Isla no merece a alguien con una preparaciónmás seria al frente de sus finanzas? ¿O simplemente estamos frente a otro capítulo de ese viejo guionmexicano donde el compadrazgo y los favores pesan más que la competencia?Mientras tanto, el Houdini de San Antonio sigue haciendo de las suyas. Eso sí, con su título bajo elbrazo… aunque haya salido más de un acta que de una aula.                 Uriel rosales

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