Tenango del Valle

Avances mágicos del 70%

El presidente municipal, Roberto Bautista, ha alcanzado una hazaña digna de estudio en lasuniversidades de realismo mágico: presumir con total desparpajo que las obras públicas en Tenangotienen un avance del 70%, mientras las calles parecen más bien sacadas de una zona de guerra olvidadapor Dios y por el presupuesto.
Lo curioso no es solo la cifra que ya de por sí suena a chiste local sino el hecho de que nohay una sola fecha oficial de entrega. Ninguna.
Cero. Las únicas fechas que conocen los vecinos sonlas de sus propios accidentes, llantas ponchadas, o el día en que su coche se quedó atorado en uncráter con asfalto evaporado.En Tenango, las obras se alargan más que las campañas políticas. La diferencia es que lascampañas, por lo menos, terminan. Aquí, el gobierno municipal ha decidido dejarlas abiertas como sifueran una especie de exposición de arte urbano: zanjas eternas, maquinaria dormida, banquetas rotas,y tubos que nadie sabe si están puestos o si esperan su jubilación.
Vecinos reportan que llevan más de mes y medio sin ver ni un solo avance, pero eso no impideque el alcalde siga con su numerito del “setenta por ciento”. Lo único que avanza es el polvo y el hartazgociudadano.
Una habitante del centro comentó: “Estas obras van tan lento que ya las consideramos patrimoniomunicipal.
Mis hijos aprendieron a caminar y a esquivar hoyos al mismo tiempo. Para cuando terminen,ya les van a tocar a mis nietos.”Mientras el presidente presume avances invisibles, los ciudadanos sufren las consecuenciasreales. Cada semana se reportan nuevos accidentes: autos atrapados en zanjas.“Ya hasta pusimos conos y llantas nosotros mismos, porque si esperamos al municipio, se va a acabar eltrienio”, comenta un vecino de la zona afectada.
Y no es exageración: hay calles que parecen camposminados. Avanzar en coche por algunas avenidas de Tenango se ha convertido en una actividad de riesgoextremo. Lo único que falta es que el Ayuntamiento empiece a cobrar por “turismo de aventura”.Pero volvamos a la estrella del espectáculo: ese maravilloso 70% que solo el presidente Bautistapuede ver. Uno pensaría que después de tantas quejas, protestas y publicaciones en redes socialesmostrando el abandono, el alcalde tendría la decencia de, al menos, guardar silencio o aceptar elretraso.Pero no. El hombre insiste en repetir su cifra como si fuera un hechizo que, por arte de magia, vaa tapar los baches, reconstruir banquetas y poner a trabajar a las cuadrillas de obreros fantasma.
Quizás el municipio se rige por un calendario azteca secreto, o tal vez hay avances en otra dimensióndonde Tenango es un paraíso urbano con calles recién pavimentadas y ciudadanos felices. Aquí, en larealidad, no hay nada más que desorden, hartazgo y mucho polvo.
Con este ritmo, lo único que está asegurado es que el gobierno de Roberto Bautista se vaantes de que terminen las obras. Porque las calles seguirán abiertas, el concreto seguirá sin llegar, ylas promesas seguirán colgando en el aire como espectros de campañas pasadas.Eso sí, no falta la foto del alcalde parado junto a una zanja, con casco de obra y cara de «miracómo trabajamos». Todo para el Facebook institucional, porque en la calle, ni el 10% se ve.En Tenango del Valle no hay obras, hay simulacros. No hay planificación, hay improvisación. Nohay avances, hay excusas.
Y en medio de todo eso, el presidente Bautista sigue repitiendo su yalegendario “avance del 70%” como si el número en sí fuera a tapar los hoyos y a calmar el enojo de lagente.
Los ciudadanos no necesitan porcentajes inflados, necesitan calles transitables, fechas claras,y voluntad política real. Porque cuando la única cifra que avanza es la de las excusas, el municipioentero retrocede.Así que, señor presidente, ya basta de presumir avances que solo usted ve. Mejor díganos: ¿paracuándo de verdad vamos a ver el final de estas obras?¿O también eso es parte del 70%?
Uriel Rosales

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