Zinacantepec
“Chapatín Premium”

En Zinacantepec, el municipio donde la austeridad es un mito y la transparencia un rumor, el alcalde Manuel “Chapatín” Vilchis Viveros parece vivir en un universo paralelo. Uno donde la pobreza se mide en sonrisas, los baches en metros cúbicos y los sueldos en fantasías dignas de un empresarios multinacionales.
Según el propio portal de transparencia del Gobierno del Estado de México (IPOMEX), el alcalde percibe la nada despreciable cantidad de 160 mil 847 pesos mensuales. Sí, leyó bien: 160 mil 847 pesos, casi lo mismo que gana el presidente municipal de Toluca, quien gobierna una capital con seis veces más población, infraestructura, y responsabilidades.
En otras palabras, Zinacantepec paga sueldo de metrópoli a un alcalde de rancho.
Mientras los servicios públicos hacen agua literal y figuradamente, el presidente municipal vive en modo “premium”. El mismo edil que promete “trabajar por el pueblo” lo hace con un ingreso que ni soñando alcanza el pueblo al que dice servir. Y para colmo, su mano derecha, el ya célebre tesorero Óscar Bernal Torres, cobra como experto certificado… sin estar certificado.
Parece que en el gobierno de “Chapatín” Vilchis, la única política pública efectiva es la de inflar nóminas y desinflar resultados.
Porque si el tesorero cobra como un financiero de Wall Street y el alcalde como si administrara Dubái, uno esperaría al menos calles sin baches, alumbrado funcional o patrullas que no se apaguen al dar la vuelta. Pero no. Lo único que brilla en Zinacantepec son los salarios.
Lo más curioso es que el sueldo de Vilchis lo coloca en el top de los alcaldes mejor pagados del Estado de México, solo por debajo del presidente de Toluca.
Pero al comparar realidades, la diferencia es brutal: Toluca maneja un presupuesto seis veces mayor, coordina una policía de más de mil elementos y atiende una población que rebasa el millón de habitantes. Zinacantepec, en cambio, apenas sobrevive con calles rotas, obras a medias y un tesorero que no cumple ni con el requisito básico de certificación.
A estas alturas, uno se pregunta si el municipio es un ayuntamiento o una agencia de talentos: porque aquí los sueldos son de estrella, pero el desempeño es de relleno.
Mientras tanto, el alcalde “Chapatín” Vilchis sigue sonriente, cobrando puntualmente su cheque de 160 mil 847 pesos al mes, sin rubor alguno. Quizá porque, en su mente, su trabajo vale eso y más: tomarse fotos, cortar listones y justificar el caos como si fuera desarrollo.
En Zinacantepec, los ciudadanos pagan caro por tener al alcalde mejor pagado… pero con el municipio peor administrado. Y aunque el dinero no alcanza para mejorar los servicios, sí alcanza y de sobra para mantener a flote el estilo de vida de la clase dorada del Palacio Municipal.
Porque si algo se certifica en Zinacantepec, no es la eficiencia ni la preparación:
es el descaro con distintivo de sueldo dorado.
Luis Garduño