San Antonio La Isla
Pongan la basura en su lugar…

Parece que en el municipio hay más posibilidades de ver un unicornio trotando por las calles que un camión de basura funcionando. Vecinos de San Lucas y San Antonio han levantado la voz —y las bolsas— ante la ausencia del servicio de recolección, que últimamente brilla más por su falta que por su eficacia.
Según los reportes ciudadanos, los camiones de basura del municipio están tan “descompuestos” que uno podría pensar que están compitiendo por el récord Guinness de la flota más inmóvil del país. Eso sí, los trabajadores aseguran que “no alcanza la basura”, lo cual suena tan lógico como decir que el agua moja… pero no alcanza para todos.
Y mientras tanto, las calles comienzan a convertirse en auténticos desfiles aromáticos donde el protagonista no es el perfume del campo, sino el inconfundible olor a desidia municipal. Porque cuando un servicio básico se vuelve lujo, es claro que la administración está funcionando “a medio motor”… o quizá sin motor del todo.
La pregunta que muchos vecinos se hacen —y con justa razón— es: ¿qué pasó con los camiones recolectores? ¿Se descompusieron todos al mismo tiempo o están participando en algún retiro espiritual donde reflexionan sobre su papel en la sociedad? Lo cierto es que la basura no espera, y la paciencia ciudadana mucho menos.
Mientras las colonias apilan bolsas y los perros hacen fiesta, el gobierno municipal parece seguir creyendo que la recolección de residuos se resuelve con buena voluntad y un carrito improvisado. Pero la verdad es que cada día que pasa sin solución, los vecinos ven cómo su entorno se convierte en una exposición al aire libre de “arte contemporáneo urbano”, con montículos de basura como esculturas involuntarias que adornan las esquinas.
Al final, los vecinos solo piden algo sencillo: que los camiones vuelvan a rodar y que el servicio cumpla su función. Porque si el gobierno municipal no puede ni con la basura, uno teme imaginar qué haría si le tocara resolver algo más complejo.
En San Antonio la Isla, la basura se acumula, los reclamos crecen y los camiones… siguen en paradero desconocido. Quizá el Ayuntamiento debería ponerles un GPS, o al menos, un poco de vergüenza.
Ante la falta de un servicio eficiente, el problema de la basura ya no solo se percibe en las calles, sino que parece buscar hacerse visible justo frente a quienes deberían darle solución.
Uriel Rosales