Portadas
La ley de Herodes

En Tenancingo, la nueva política de multas para motociclistas llegó con tal fuerza que ni tiempo hubo de explicar si se trataba de seguridad vial o de una urgencia financiera del Ayuntamiento, mientras la presidenta municipal Nancy Nápoles Pacheco presume que todo es “por el bien del pueblo”, los vecinos no tardaron en responder, “Por amor al pueblo no se siente, pero por amor al dinero… ¡ah cómo se nota!” y es que el endurecimiento de operativos cayó justo en un municipio donde, según los propios habitantes, la mayoría de las motos no tiene placas ni licencia porque tramitarlas cuesta más que la mitad del vehículo mismo.
Lo más curioso y lo que más ha encendido a la gente son los señalamientos de que el Ayuntamiento estaría más preocupado por “cuadrar cuentas” que, por proteger vidas, vecinos afirman que los operativos parecen tener un aroma más recaudatorio que preventivo, sobre todo cuando circula la versión de que al tesorero Erick García Reyes se le ha visto participando directamente en esas detenciones, en horario laboral, entre risas y molestia, la gente se pregunta dónde quedó el contralor municipal, porque si en algún momento debía aparecer, era en este.
Pero claro, nadie está peleado con la seguridad, la ciudadanía está de acuerdo, pero aquí es donde entra el reclamo mayor, si ya todos saben que el 90% de las motos no tiene placas por el alto costo y la burocracia interminable, ¿de verdad la solución de Nancy Nápoles Pacheco es empezar a infraccionar como si vivieran en una gran ciudad y no en un municipio donde la moto es el transporte del pueblo?, La pregunta queda en el aire y con un eco incómodo.
Al final, los habitantes sienten que esta administración estrenó su propio eslogan no oficial: “Por joder al pueblo”, La ciudadanía ya no guarda silencio, cada atropello, cada decisión improvisada y cada muestra de ingobernabilidad por parte de Nancy Nápoles y su séquito ha ido acumulando un malestar que hoy es imposible ocultar.
La gente está cansada de ver cómo unos cuantos se reparten el poder como si fuera botín y cómo los abusos se disfrazan de supuestas “acciones de gobierno”, la inconformidad crece porque la población merece respeto, orden y resultados, no caprichos políticos ni ocurrencias que solo profundizan el desgaste social.
La gente de Tenancingo ya no está para cuentos ni para aplaudirle a una administración que ha demostrado, una y otra vez, que la improvisación y el abuso parecen ser su manual de trabajo, cada atropello, cada decisión sin sustento y cada berrinche político de Nancy Nápoles Pacheco ha dejado a la ciudadanía con la paciencia hecha polvo y el pueblo está cansado de ver cómo la ingobernabilidad se normaliza y cómo un puñado de funcionarios se pasea como si fueran dueños del municipio, hoy, el hartazgo ya no es murmullo, es un clamor que retumba en cada calle y en cada colonia, la gente exige respeto, rumbo y autoridad verdadera, no simulaciones ni espectáculos disfrazados de gobierno.
Tenancingo merece más que excusas y discursos reciclados; merece un liderazgo que no tiemble, que no se esconda y que no convierta la administración pública en un circo de tres pistas y si algo ha quedado claro es que la paciencia ciudadana ya tocó fondo, ahora el pueblo observa, cuestiona y esa incomodidad, para quienes se creían intocables, apenas comienza
Daniel Sánchez