San Antonio La Isla
Crucero de la muerte ( en San dimas )

San Antonio La Isla volvió a protagonizar otro capítulo digno de una tragicomedia municipal: en San Dimas en la calle de Av. San Dimas, un vehículo completamente volcado en plena esquina, ciudadanos desconcertados, y un tope que, según el Ayuntamiento, “existe”, pero que en la práctica parece obra de un magoporque nadie lo ve, nadie lo siente… bueno, excepto el coche que terminó patas arriba.
La escena es casi poética: un cruce donde a diario las personas esperan transporte, un espacio que debería ser prioridad absoluta en señalización, y sin embargo luce más abandonado que las promesas de campaña. Ahí estaban todos, policías, curiosos y automovilistas, mirando el carro volteado mientras intentaban descifrar qué falló. Aunque, siendo sinceros, la lista es tan larga que necesitarían un pizarrón gigante.
Empezando por la señalización, que brilla por su ausencia… y no por su pintura, porque esa ya desapareció hace meses. Tope sin pintura, paso peatonal borrado, línea amarilla inexistente. En San Antonio La Isla hasta las marcas viales renuncian por falta de mantenimiento. Y lo que no renuncia, se deslava solito. Es el municipio donde todo se evapora, menos la indiferencia del gobierno local.
Pero lo más llamativo de esta historia no es el accidente en sí, sino la comedia de omisiones que lo hace posible. La administración municipal, siempre tan diligente para posar en fotografías y publicar en redes, parece sufrir un bloqueo mental cuando se trata de lo más sencillo: que la gente no se mate en las calles. ¿Mucho pedir? Evidentemente sí.
Porque al parecer, en la oficina principal, alguien decidió que la mejor estrategia para prevenir accidentes es confiarle la misión al destino.
Total, si el conductor no ve el tope, pues qué delicado. Si el paso peatonal no está pintado, pues que el peatón tenga fe. Y si la calle está a oscuras o mal marcada, pues ni modo, que la ciudadanía adivine.
El vehículo volcado de este día no es un incidente aislado: es un recordatorio contundente del desastre administrativo que lleva meses desarrollándose frente a todos. Un municipio donde las autoridades presumen “obras”, pero donde ni siquiera pueden mantener visible un tope. Donde se habla de progreso, pero las calles parecen zonas de prueba para ver quién sobrevive al diseño urbano.
Mientras tanto, la presidenta municipal continúa en su cómodo silencio institucional, como si cada golpe, cada caída y cada susto fueran simples anécdotas de pueblo. Pero no, son señales claras de un mal manejo que ya no se puede ocultar ni arreglar con un comunicado optimista.
San Antonio La Isla no pide milagros: pide pintas visibles, topes funcionales, señalización decente y que la autoridad haga su trabajo sin esperar que las tragedias los exhiban. Porque hoy fue un coche volteado… mañana puede ser alguien esperando transporte en la esquina de siempre.
Uriel Rosales