Xalatlaco
Informe o cuento… pero mal contado

El tan anunciado y para muchos, temido informe de gobierno de Abelito Flowers no decepcionó, en lo que todos ya esperaban, fue tan pobre, tan escueto y desconectado de la realidad, que más que un informe pareció un espectáculo de comedia y sátira involuntario, donde el único que se reía era él, lo que debía ser un ejercicio serio de rendición de cuentas terminó convertido en un acto surrealista donde Abelito presumió logros que solo existen en su imaginación, y en su guion, porque en Xalatlaco nadie los ve, nadie los siente y nadie se los cree.
Mientras el presidente municipal recitaba sus «grandes avances» con una seguridad digna de quien jamás pisa las calles que gobierna, el público miraba con incredulidad, los comentarios entre dientes, las miradas incómodas y los aplausos obligados retrataron a la perfección el sentir del municipio, rechazo, hartazgo y un profundo cansancio hacia una administración que ya perdió toda conexión con su gente, no hubo emoción, ni orgullo, ni esperanza, solo fastidio y mucho.
Porque si algo dejó claro este informe es que Abelito vive en un Xalatlaco que solo él conoce, uno donde todo brilla, donde todo avanza y donde él es el héroe del cuento, el problema, pequeñito detalle, es que ese Xalatlaco no existe, afuera del evento, la gente enfrenta la realidad diaria: una administración reprobada, una autoridad sin credibilidad y un presidente cuyo discurso está más desgastado que las promesas que repite desde que llegó al cargo.
El evento, lejos de fortalecer la imagen del gobierno, evidenció la fractura total entre Abelito y su pueblo, no fue un informe, fue un recordatorio del enorme abismo que separa al presidente de los ciudadanos, la narrativa triunfalista no convenció a nadie, la gente salió tan decepcionada como entró, con la misma sensación de que las palabras del alcalde no informan, inventan, no rinden cuentas, rinden cuentos, y de los malos.
Porque lo que Xalatlaco vio hoy no fue liderazgo, fue un intento desesperado de un gobierno que se aferra a una versión alterna de la realidad, para ocultar lo que la ciudadanía grita en cada calle, que ya no confían, que ya no creen y que ya no están dispuestos a fingir aplausos para una administración que no responde, no escucha y no conecta.
Al final del día, el informe de Abelito Flowers dejó una sola certeza, que Xalatlaco tiene un presidente que gobierna desde un mundo paralelo donde todo funciona, todo avanza y todo está bien, excepto que en la vida real nada de eso ocurre, y mientras él sigue tratando de vender su cuento color de rosa, el pueblo ya no compra ni el papel donde lo escribe.
Xalatlaco no necesita más discursos maquillados, necesita a un presidente que deje de hablarle al micrófono y empiece, por primera vez, a escuchar a su gente, aunque todo indique que, para eso, Abelito tendría que bajarse del pedestal donde él solito se subió, ¿Cuántos informes más necesitará Abelito para entender que en Xalatlaco ya no lo quieren ni en el programa?
Diego Sanchez