Zinacantepec
El municipio abandonado

En Zinacantepec la inseguridad dejó de ser un problema para convertirse en política pública. Robos a plena luz del día, patrullas ausentes cuando se trata de proteger al ciudadano y sorprendentemente puntuales cuando se trata de cuidar portones ajenos al interés público. Ese es el saldo real del gobierno de “Chapatín” Vilchis, un presidente municipal más preocupado por las apariencias que por la seguridad de su gente.
El robo ocurrido frente al DIF municipal, sobre Boulevard Las Torres, no es un hecho aislado ni una casualidad desafortunada: es la radiografía perfecta de un municipio abandonado, ahí, justo frente a una institución que presume asistencia y apoyo social, los delincuentes operaron con total calma, desmontaron un vehículo y se fueron sin prisas, sin persecución y sin autoridad, ni una patrulla, ni un rondín, ni una mínima reacción, nada, el gobierno, como siempre, llegó tarde, o no llegó. Pero que no se confunda nadie, policías sí hay, solo que no están donde deberían, en Zinacantepec, las patrullas no cuidan calles, colonias ni ciudadanos, cuidan portones blancos, custodian propiedades privadas con una dedicación que jamás muestran cuando se trata de atender robos, asaltos o emergencias reales, coincidencias extrañas, órdenes misteriosas y un silencio oficial que apesta más que la inseguridad misma, porque aquí, cuando se pregunta, nadie responde y cuando se exige, nadie da la cara.
Bajo el sello del Partido Verde Ecologista de México, Zinacantepec parece haber importado el mismo modelo fallido de su vecino Almoloya de Juárez, gobiernos cortados con la misma tijera, policías usados como guardias privados y presidentes municipales convencidos de que el poder público es un privilegio personal, la diferencia es mínima, el descaro es el mismo, la incompetencia también.
La pregunta ya no es si la policía municipal sirve, sino a quién sirve, porque para el ciudadano común, la respuesta es clara, no sirve para nada, existe solo para justificar nóminas, patrullas estacionadas y discursos huecos, mientras tanto, el mensaje para los delincuentes es contundente, roben tranquilos, aquí nadie los molesta.
Zinacantepec hoy no tiene gobierno, tiene simulación, no tiene estrategia de seguridad, tiene abandono institucional, y no tiene un presidente municipal, tiene un administrador de silencios y excusas, Chapatín Vilchis podrá seguir posando para la foto, presumiendo gestión y hablando de logros imaginarios, pero en la calle esa que nunca pisa la realidad lo desmiente todos los días.
Porque cuando un municipio permite que roben frente al DIF, que la policía cuide portones en lugar de personas y que la autoridad desaparezca justo cuando más se le necesita, ya no hablamos de errores, hablamos de un gobierno reprobado, en Zinacantepec el delito tiene horario libre, la impunidad tiene escolta y la autoridad, permiso permanente para no existir y, aun así, el alcalde insiste en gobernar como si nadie se diera cuenta, pero el pueblo ya vio todo y no se le va a olvidar.
Lorena Roca