Lerma

Administración fallida

En el municipio de Lerma, gobernar parece haberse convertido en un ejercicio de indiferencia institucional.
Han pasado 59 días desde que vecinos reportaron una fuga de agua en la calle Reforma, en la comunidad de Atarasquillo, y hasta hoy la respuesta oficial sigue siendo exactamente la misma: silencio, abandono y absoluta ineficiencia. Casi dos meses han transcurrido desde el primer reporte ciudadano, tiempo suficiente para organizar brigadas, programar reparaciones o al menos ofrecer una explicación.
Sin embargo, el Ayuntamiento encabezado por el presidente municipal Mike y los funcionarios del OPDAPAS han optado por la estrategia más recurrente de las administraciones incapaces: simplemente no hacer nada.
Mientras el agua se desperdicia día tras día, en un contexto donde constantemente se pide a la ciudadanía ahorrar y cuidar el recurso, la autoridad municipal demuestra que sus llamados a la responsabilidad social aplican únicamente para los ciudadanos, nunca para el gobierno. La fuga sigue corriendo, literalmente, frente a la indiferencia oficial, como símbolo perfecto de una administración que deja escapar recursos públicos al mismo ritmo que pierde credibilidad. Vecinos señalan que los reportes se han realizado en múltiples ocasiones sin obtener respuesta, confirmando una práctica que parece habitual: promesas que nunca llegan, atención que nunca aparece y funcionarios que únicamente existen cuando hay fotografías, eventos o discursos que presumir. El caso ya no es solo una fuga de agua; es la evidencia cotidiana de un gobierno municipal desconectado de la realidad, incapaz de atender problemas básicos y atrapado en la burocracia de su propia incompetencia.
Porque cuando reparar una simple fuga toma más de 50 días o peor aún, ni siquiera inicia, queda claro que el problema no es técnico, es de voluntad, o de capacidad. Y mientras en Lerma el agua corre sin control, también corre la paciencia de los ciudadanos, quienes observan cómo el OPDAPAS y el gobierno municipal parecen competir por demostrar quién puede ser más lento, más omiso y más indiferente.
Porque al final, en Lerma ya quedó claro algo: la fuga no solo está en la calle Reforma, también está en la administración pública, donde se fugan la responsabilidad, la eficiencia y el compromiso.
Y si para reparar una tubería necesitan casi dos meses sin resultados, quizá lo que realmente requiere mantenimiento urgente no es la red hidráulica, sino el gobierno completo.
Esteban Díaz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba