Almoloya de Juárez

Multas fantasma

En Almoloya de Juárez, la autoridad vial parece haber inventado una modalidad muy peculiar de gobierno: infracciones que oficialmente no existen, pero que sí se cobran, vecinos y automovilistas denuncian que elementos de tránsito municipal están deteniendo vehículos, levantando supuestas infracciones, amenazando con enviar unidades al corralón y presionando a conductores como si el reglamento vial estuviera operando con total normalidad.
El detalle incómodo es que, según los propios señalamientos ciudadanos, no existe publicación en la Gaceta de Gobierno que autorice a la actual administración municipal a aplicar infracciones de tránsito, es decir, oficialmente no hay multas, pero en la práctica, sí hay cobros, amenazas y presión a conductores.
La acusación ciudadana es directa, este esquema estaría funcionando como una especie de “cuota diaria” que algunos elementos tendrían que entregar dentro de la corporación, algo que inevitablemente coloca en el centro de la polémica al Chiquitín Solís, porque si las infracciones no están legalmente autorizadas, entonces la pregunta es tan simple como explosiva,¿bajo qué fundamento se está deteniendo y presionando a los conductores?
Y más importante aún, ¿quién está supervisando lo que ocurre dentro de la corporación de tránsito?, entre automovilistas el comentario ya empieza a repetirse con sarcasmo, en Almoloya de Juárez el reglamento vial parece funcionar con un sistema bastante innovador, primero se cobra y luego se ve si la ley existía.
El problema no es menor. Si se confirma que se están aplicando sanciones sin respaldo legal, lo que estaría ocurriendo no sería un simple exceso de autoridad, sino algo mucho más grave: posibles actos de extorsión institucionalizada contra los ciudadanos.
Ante esta situación, vecinos han comenzado a pedir la intervención del Gobierno del Estado de México para revisar lo que está ocurriendo en el municipio y frenar cualquier práctica irregular que esté afectando a los conductores, porque una cosa es aplicar el reglamento de tránsito.
Y otra muy distinta es convertir las calles en una caja recaudadora sin sustento legal, mientras tanto, en Almoloya de Juárez, la pregunta sigue en el aire y cada día incomoda más al gobierno municipal.
Si las infracciones no existen oficialmente, ¿por qué hay tantos conductores denunciando que sí se las están cobrando?, porque cuando la ley desaparece, lo que aparece es algo mucho peor: la discrecionalidad del poder.
Y si todo esto es falso, la solución es bastante sencilla,que el Ayuntamiento lo demuestre con documentos, transparencia y una explicación pública clara, pero mientras eso no ocurra, cada detención sospechosa, cada amenaza de corralón y cada “arreglo” en la calle solo seguirá alimentando la percepción de que en Almoloya de Juárez el tránsito no está para ordenar la movilidad, sino para exprimir al conductor
Lorena Roca

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