Lerma
Trampa en la calle

En Lerma, la negligencia ya no solo incomoda, pone en riesgo directo a la gente, en la calle Juan Aldama, en Atarasquillo, un registro abierto lleva más de una semana convertido en una auténtica trampa para peatones y automovilistas.
Ocho días,ocho días con un hoyo abierto, sin señalización adecuada, sin solución y con el peligro latente para cualquiera que pase por ahí, y como si eso no fuera suficiente, el “trabajo” del Ayuntamiento se limita a dejar material tirado, asfalto y montones de tierra, que no solo no resuelven el problema, sino que empeoran la circulación y el riesgo en la zona.
Porque claro, en Lerma parece que la lógica es simple, se empieza la obra, se abandona y que la gente se las arregle, vecinos ya han advertido el peligro, porque no se trata de un detalle menor. Un registro abierto no es un bache cualquiera: es un riesgo real de caídas, accidentes y lesiones, especialmente para peatones,
Pero mientras la gente esquiva hoyos y tierra acumulada, el gobierno municipal encabezado por Miguel Ángel Ramírez Ponce, mejor conocido como “Mike”, parece seguir en su dinámica habitual: reaccionar tarde, mal o simplemente no reaccionar, porque lo verdaderamente preocupante no es solo el registro abierto, es lo que representa, una autoridad ausente.
Y así, en Lerma, los ciudadanos no solo tienen que lidiar con calles en mal estado, obras inconclusas y servicios deficientes, ahora también deben caminar con cuidado para no caer en la siguiente negligencia del Ayuntamiento, porque cuando ni siquiera pueden tapar un registro en más de una semana, lo que queda claro no es la carga de trabajo, es la falta total de interés.
Y mientras el gobierno municipal sigue acumulando pendientes, excusas y omisiones, la realidad en las calles es brutalmente simple: el peligro no está escondido, está a la vista de todos, y la autoridad, como siempre, brillando por su ausencia.
Lo más indignante es que este tipo de situaciones solo se atienden cuando pasa una desgracia, porque en Lerma parece que la prevención no existe: aquí primero se deja el riesgo, luego se ignora y finalmente se actúa cuando alguien ya salió lesionado, esa es la lógica de un gobierno que no gobierna, solo reacciona cuando ya es demasiado tarde.
La escena es tan absurda como reveladora, ciudadanos cuidando por dónde pisan, esquivando tierra, brincando huecos, mientras la autoridad simplemente deja “material” como si eso fuera sinónimo de solución, no hay señalización, no hay urgencia, no hay responsabilidad, solo un problema abierto, literal y políticamente, que exhibe el nivel de abandono en el que tienen al municipio.
Esteban Díaz