Portadas

¡Ahora Negligencia!

¿Basurero Oficial?

En Tenancingo, la basura ya no solo se acumula… se convierte en política pública por omisión, habitantes denuncian la existencia de un basurero a cielo abierto de gran tamaño que, pese a representar un riesgo sanitario y ambiental evidente, sigue sin ser atendido por las autoridades municipales
El problema no es menor, con ellas recientes lluvias, los desechos comienzan a liberar líquidos (Lixiviados) contaminantes que pueden filtrarse al subsuelo y afectar mantos acuíferos, es decir, contaminar directamente el agua que consume la población. Pero al parecer, para el gobierno municipal, la contaminación también puede esperar.
Y lo más alarmante es la ubicación del tiradero, cerca del hospital del ISSEMYM, instituciones educativas y una unidad deportiva, es decir, un foco de infección colocado estratégicamente donde más personas vulnerables circulan diariamente.
Porque claro, ¿qué podría salir mal al tener un basurero gigante cerca de un hospital y escuelas?, vecinos también advierten sobre la proliferación de mosquitos debido a la acumulación de agua en llantas y residuos, lo que podría detonar enfermedades como dengue, zika o Chikunguña, pero mientras la población teme por su salud, el Ayuntamiento parece aplicar la misma estrategia de siempre: ignorar hasta que el problema explote.
Las críticas apuntan directamente a la presidenta municipal Nancy Nápoles Pacheco, conocida entre ciudadanos como “La Guarina”, quien, según denuncian, no ha ofrecido soluciones reales ni acciones contundentes frente a este foco de contaminación.
En Tenancingo, al parecer, la basura no es prioridad, aunque se convierta en riesgo sanitario, la indignación ha crecido tanto que ciudadanos ya piden la intervención de instancias federales como la PROFEPA y la SEMARNAT, ante la evidente falta de acción del gobierno municipal, y cuando la gente tiene que pedir ayuda externa para que su propio Ayuntamiento haga su trabajo, el mensaje es devastador.
Mientras el gobierno municipal presume acciones y discursos de bienestar, la realidad es otra: basura acumulada, contaminación creciente y riesgos sanitarios que se multiplican cada día, y lo más grave es que no se trata de un problema nuevo, sino de uno que se ha dejado crecer hasta convertirse en una bomba ambiental.
Daniel Sánchez

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