DOS SUSPENSIONES… ¿Y LA OBRA SIGUE?
Vecinos llevaron su inconformidad ante instancias del Gobierno del Estado después de que las actuaciones municipales no resolvieran el conflicto por la construcción que denuncian dentro del fraccionamiento.

Calimaya, Estado de México.— La inconformidad por una construcción en Villas del Campo rebasó ya el ámbito municipal. Después de acudir ante las autoridades de Calimaya y de que se realizaran actuaciones para suspender los trabajos, vecinos del fraccionamiento decidieron solicitar la intervención de instancias del Gobierno del Estado.
El conflicto se originó en un inmueble ubicado en Bosque de Robles, donde, de acuerdo con la documentación difundida por los colonos, existe una licencia expedida el 15 de julio para la construcción de una barda. Los habitantes sostienen, sin embargo, que las características de lo construido apuntan a un proyecto que eventualmente podría utilizarse para fiestas y eventos sociales.
La inconformidad provocó la intervención de Desarrollo Urbano municipal y el 10 de septiembre se realizó una primera suspensión. Posteriormente hubo una nueva actuación de la autoridad; pese a ello, los vecinos aseguran que los trabajos no se detuvieron definitivamente. El 2 de octubre, habitantes volvieron a documentar actividad en el inmueble y difundieron imágenes en las que, según su denuncia, trabajadores realizaban labores de herrería.
Para los colonos, el problema dejó entonces de limitarse al proyecto: también comenzaron a cuestionar el cumplimiento efectivo de las determinaciones municipales.
A ello se suma la situación del uso de suelo. Los vecinos señalan que una Cédula Informativa de Zonificación obtenida ante Desarrollo Urbano establece uso residencial para el predio, circunstancia por la cual manifiestan preocupación ante la eventual operación de un espacio para eventos dentro del conjunto habitacional.
Al considerar que el conflicto no había quedado resuelto en el ámbito municipal, los inconformes recurrieron a instancias estatales para solicitar que se revise tanto la situación jurídica de la construcción como las actuaciones realizadas alrededor del caso.
Ahora corresponderá a las autoridades determinar qué trabajos están legalmente autorizados en el inmueble y si las suspensiones fueron respetadas. Mientras tanto, en Villas del Campo permanece la misma pregunta que llevó el asunto hasta otras instancias:si hubo dos suspensiones, ¿por qué los vecinos aseguran que la obra siguió? El problema ya no es solamente colocar un sello, sino garantizar que se cumpla.
Felipe Ayón