Xalatlaco

Xalatlaco promesas y abandono

La carretera Ajusco–Xalatlaco es más que un camino: es una vía estratégica para la conectividad entre el Estado de México y la Ciudad de México, utilizada diariamente para movilizar personas, mercancías y servicios.
Durante su presentación, la obra fue descrita como un impulso clave para el desarrollo turístico, rural y económico del municipio. Hoy, la realidad es diametralmente opuesta. Usuarios frecuentes afirman que las condiciones actuales obligan a realizar rodeos de hasta 30 o 40 minutos, incrementando el tiempo, el costo de traslado y el riesgo de accidentes.
El gobierno municipal anunció una inversión de más de 8 millones de pesos, pero hasta el cierre de esta edición no se ha hecho pública información básica y obligatoria, como:
El nombre o razón social de la empresa contratista, ell número de contrato o procedimiento de adjudicación, el calendario oficial de ejecución, Los dictámenes técnicos de entrega–recepción de obra, informes de supervisión o auditoría y el plan de mantenimiento posterior a la entrega.
Esta falta de transparencia es una constante que ha despertado escepticismo generalizado entre los ciudadanos, quienes ya han manifestado formalmente su inconformidad a través de redes sociales, medios comunitarios y solicitudes de información dirigidas al Ayuntamiento. Sin embargo, ninguna ha recibido respuesta oficial.
A pesar de las condiciones visibles de deterioro y del tiempo transcurrido, no existe registro público de sanciones administrativas por parte del Ayuntamiento ni del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM). Tampoco hay evidencia de que se haya iniciado algún procedimiento para revisar o fincar responsabilidades a los servidores públicos que validaron la entrega de la obra o a la empresa ejecutora.
Inacción institucional ante los reclamos sociales.
Las lluvias recientes agravaron aún más el estado de la carretera. Tramos completos se volvieron peligrosos o intransitables, afectando directamente a estudiantes que acuden diariamente a planteles educativos de la zona, a comerciantes que transportan productos al Ajusco o a la capital, y a habitantes que dependen de esta vía para su vida cotidiana.
Ante ello, se han emitido múltiples quejas por parte de comités vecinales, usuarios afectados y organizaciones comunitarias. Sin embargo, el Ayuntamiento de Xalatlaco no ha ofrecido ninguna explicación, calendario de reparación ni reconocimiento oficial del problema.
Una historia que se repite: obras de papel, realidades de abandono.
La situación de la carretera Ajusco–Xalatlaco no es un caso aislado. Forma parte de una tendencia preocupante de obras incompletas, sin seguimiento ni rendición de cuentas, que ha marcado los últimos años en el municipio. El malestar acumulado por esta situación se refleja cada vez más en el discurso ciudadano: hartazgo, desconfianza y una exigencia clara de transparencia.
Exigencias claras, respuestas pendientes.
Los habitantes de Xalatlaco no solo exigen la rehabilitación inmediata y completa de esta carretera. También reclaman:
Publicación inmediata de los informes técnicos y contratos relacionados con la obra.. identificación y sanción de funcionarios o empresas responsables del estado actual de la carretera, auditoría externa de la inversión ejercida, establecimiento de un plan real de mantenimiento y vigilancia técnica.
La carretera Ajusco–Xalatlaco es hoy la prueba material de que la distancia entre el discurso oficial y la realidad ciudadana puede medirse en baches, lodo y millones de pesos sin rastro. Y mientras el pavimento se deshace bajo la lluvia, el silencio institucional sigue firme como el concreto mal compactado que lo cubre.
Diego Sánchez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba