Portadas

13 Millones con alas

¿Incapacidad? ¿Desinterés? ¿Desdén por el pueblo? Llámelo como quiera, pero el hecho es uno solo y escandaloso. Un dinero etiquetado específicamente para combatir la pobreza, mejorar servicios básicos y darle un mínimo de dignidad a las comunidades más marginadas del municipio… y que simplemente se esfumó por falta de gestión, voluntad o quizá, prioridad. Porque al parecer, en la agenda de Ale Castro, para los retoques personales ya planificados si hay espacio, menos para la gente.
El FAIS es un recurso federal con destino muy claro: infraestructura básica en zonas de alta y muy alta marginación. Es decir, agua potable, drenaje, electrificación, alcantarillado, pavimentación y mejoramiento de viviendas. Es, literalmente, el dinero que se destina para que la gente tenga servicios dignos y no viva en condiciones del siglo pasado.
Pero no. En San Antonio la Isla, ese dinero se fue al limbo presupuestal. Porque la presidenta municipal no gestionó, no ejecutó y no transparentó nada. Ni una sola obra bajo ese rubro. Y así, sin pena ni gloria, 13 millones de pesos regresaron a la federación mientras las familias siguen sin agua, sin luz, y sin esperanza. Que parece ser que, por las pestañas nuevas o zapatitos caros, la presidenta no ha volteado a ver a la gente que necesitan los servicios básicos.
Ale Castro: ni ve, ni oye… pero sí se maquilla. En lugar de rendir cuentas, Ale Castro prefiere lucirse en eventos públicos, con atuendos cuidados y servicios personales de primer nivel, mientras las calles del municipio se caen a pedazos. Hay quien dice que la única infraestructura que ha mejorado durante su gestión es la de sus pestañas, y que sigue los pasos de su antecesora, Liz Sandoval, quien también fue señalada por priorizar lo personal sobre lo público.
Sigue los pasos, recordemos que en anteriores administraciones importa más lo personal que lo público, recordemos de donde viene esta vieja práctica.
¿Será que el “servicio básico” al que se refieren en el ayuntamiento es la manicure y no el drenaje? Mientras tanto, en barrios y colonias como Las Torres, San Lucas Tunco o El Calvario, los vecinos siguen viviendo con calles sin pavimentar, sin alumbrado, y con fugas de agua que jamás son atendidas, porque el recurso que podría haber cambiado esa realidad se dejó ir como quien pierde un recibo en la bolsa del pantalón.
Aquí no hay excusa válida. El FAIS no requiere que el municipio ponga dinero de su bolsa; es recurso federal que llega directo y solo necesita ser proyectado, aplicado y comprobado. Pero ni eso pudo hacer la administración de Ale Castro. Y claro, cuando se trata de justificar el abandono, siempre está el clásico pretexto del “proceso administrativo” o del “cambio de reglas de operación”, como si no existiera un ejército de municipios que sí aplicaron correctamente los fondos y hoy muestran avances reales en sus comunidades.  Hoy, San Antonio la Isla está más abandonado que nunca. Con caminos rotos, familias enteras que siguen con cubetas porque no llega el agua, luminarias fundidas, y casas con techos que apenas resisten la lluvia. Y todo mientras Ale Castro sigue haciendo como que gobierna, como si no tuviera responsabilidad alguna en la desaparición de esos 13 millones.
Porque al parecer, en San Antonio, la política pública se mide en selfies, no en obras. Si gobernar es hacer que las cosas pasen, Ale Castro está haciendo historia… pero al revés. Ha demostrado que se puede llegar a un cargo público, tener recursos millonarios, y aun así no mover un solo dedo para mejorar la vida de la gente. 13 millones de pesos, destinados para ayudar a los que menos tienen, se fueron por el caño invisible de su indiferencia, y lo peor: no hay responsables, no hay explicaciones, y tampoco hay vergüenza.
San Antonio la Isla no necesita más maquillaje institucional. Necesita agua, luz, calles y drenaje. Porque mientras la presidenta se arregla el peinado para el próximo evento, hay niños que siguen tomando agua de garrafón… porque ni una llave les han instalado. Y esa, Ale Castro, no se quita con desmaquillante.
Hoy San Antonio la Isla está en el abandono total.
Uriel Rosales

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