Almoloya de Juárez
“Burocracia, Chiqullada Cara”

Con un presupuesto de egresos aprobado por 714 millones 71 mil 452 pesos, el Ayuntamiento de Almoloya de Juárez 2025 enfrenta el clásico dilema de muchos gobiernos: gastar más en mantener la burocracia que en hacer obra pública.
De acuerdo con el documento aprobado, 259 millones 804 mil 198 pesos se destinarán a servicios personales, es decir, sueldos y prestaciones de los trabajadores municipales. A esto se suman 172 millones 354 mil 229 pesos en servicios generales, el rubro que mantiene vivo al ayuntamiento: pago de luz, agua, gasolina, renta de equipos, papelería y demás gastos corrientes.
En conjunto, ambos rubros ascienden a 432 millones 158 mil 427 pesos, lo que representa poco más del 60% del presupuesto total. Dicho de otra manera: seis de cada diez pesos que ingresan a las arcas municipales no se traducen en calles pavimentadas, drenaje o alumbrado, sino en el simple hecho de que el gobierno pueda seguir operando.
Mientras tanto, la inversión pública, que es la parte visible para la ciudadanía —obras, infraestructura y servicios que transforman el entorno—, apenas alcanzará los 172 millones 276 mil 400 pesos, es decir, apenas el 24% del presupuesto total.
El contraste resulta llamativo: para pagar la nómina y mantener encendido el ayuntamiento se destinan más de 60 centavos por cada peso, mientras que para mejorar la vida de los almoloyenses con obras tangibles se asigna menos de la cuarta parte del gasto público.
En conclusión, Almoloya de Juárez vuelve a confirmar lo que muchos vecinos ya sospechaban: la administración funciona como una empresa cara, donde lo más costoso no es construir, sino mantener andando la maquinaria burocrática. Y con este reparto, la pregunta ciudadana es inevitable: ¿para cuándo un presupuesto que pese más en concreto y menos en café y papeleo?
Luis Garduño.