Zinacantepec

Obras incopetentes en Zinacantepec

En Zinacantepec parece que las Obras Públicas tienen fecha de caducidad más corta que un yogur fuera del refrigerador. Lo mismo es una calle recién inaugurada que al día siguiente ya luce baches, que un drenaje “de última generación” que se inunda con la primera llovizna.
Los vecinos ya no saben si aplaudir las inauguraciones o preparar la cubeta y la pala, porque lo único seguro es que tarde o temprano tendrán que “rehabilitar” lo que supuestamente ya estaba rehabilitado. Eso sí, las placas con el nombre del presidente Manuel Vilchis nunca se caen: ésas sí parecen hechas para la eternidad.
El colmo es que el Ayuntamiento insiste en hablar de “infraestructura de calidad”, cuando las banquetas se rompen antes de que las usen, los caminos rurales siguen pareciendo pistas de motocross, y las luminarias instaladas funcionan menos que el internet en hora pico.
Mientras tanto, el dinero fluye como agua, pero en Zinacantepec las obras duran lo que un suspiro. Los ciudadanos ven pasar las inversiones millonarias como quien ve pasar un meteorito: rápido, brillante y sin dejar rastro.
Al final, Obras Públicas en Zinacantepec es como un truco de magia mal hecho: aparece el presupuesto, se corta el listón, se toma la foto… y ¡puf! la obra desaparece.           Luis Garduño.

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