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Tenancingo: El Grito de la Vergüenza

Amigo lector, continuando con estas remembranzas cinematográficas en Tenancingo,en esta edición toca recordar aquella escena de la película “El Infierno” protagonizada porDamián Alcázar y Joaquín Cosió en el año 2010 en la que el presidente municipal lleva a cabola ceremonia del tradicional grito de independencia, pues parece que, en Tenancingo, larealidad supera la ficción o al menos es lo que piensa la alcaldesa.
Porque lo que hoy se vive en Tenancingo raya en lo increíble, lo grotesco y loindignante. Resulta que la presidenta municipal Nancy Nápoles Pacheco, en lugar de gobernarcon responsabilidad y sentido común, ahora pretende convertir la ceremonia del Grito deIndependencia en un espectáculo de abuso y descaro político.
De acuerdo con denuncias de trabajadores del propio Ayuntamiento, en una reunióninterna se planteó que el evento no se llevara a cabo desde el balcón del Palacio Municipal,esto por el temor fundado de manifestaciones en contra de la munícipe.
Pero lo más indignanteno es eso, sino que los propios empleados temen ser obligados a servir como “escudoshumanos” en caso de llevar a cabo el acto desde el balcón para proteger a la señora presidenta.¡Vaya cinismo! ¿Hasta dónde llega la desvergüenza política? Poner en la línea de fuegoa trabajadores que nada tienen que ver con la repulsión social que ella misma ha sembradocon sus abusos, malas decisiones y desprecio por el pueblo. Utilizar a su gente como barrerade carne y hueso no es solo un atropello, es una vileza que pasará a la historia negra deTenancingo.
¿De qué independencia hablamos si los primeros esclavizados son los empleados delmunicipio? ¿Cómo se puede llamar “fiesta patria” a una farsa donde se juega con la seguridadde los propios servidores públicos, obligándolos a proteger a una autoridad que ya nadie quiereescuchar?Este episodio confirma lo que desde hace meses se viene diciendo en las calles: laadministración de Nancy Nápoles está desbordada, sin rumbo y sostenida únicamente por lasoberbia y el miedo.
Cuando un gobierno necesita levantar un muro de trabajadores paraevitar el contacto con su pueblo, es porque ese gobierno ya está podrido hasta los cimientos.Y no se equivoque: si la presidenta insiste en llevar adelante esta infamia, la noche delGrito no será de júbilo, sino de vergüenza. Porque no se recordará la arenga patriótica, sinoel ridículo de una autoridad acorralada que usa a sus empleados como carne de cañón paraproteger su investidura maltrecha.
La comunidad de Tenancingo exige respuestas claras: ¿Quién dio la orden de semejantebarbaridad? ¿Quién va a responder si ocurre una tragedia? ¿O acaso la presidenta piensalavarse las manos mientras sacrifica a su propio personal?Ya lo sabemos todos: cuando el miedo se convierte en política de gobierno, el desastrees cuestión de tiempo.
Y en Tenancingo, la paciencia del pueblo ya está en su límite.Si Nancy Nápoles no le baja a su soberbia y a sus abusos, más temprano que tarde serádesde Toluca donde le pedirán cuentas. Porque una presidenta que gobierna con miedo y conengaños, que pisotea a sus trabajadores y pone en riesgo a su gente, no merece estar al frentede un municipio como Tenancingo.
Diego Sánchez