San Antonio La Isla
El “Houdini” sin varita mágica.

En San Antonio la Isla el espectáculo principal no lo da la feria ni las fiestas patronales: está montado en elmismísimo palacio municipal. El protagonista es Manuel Luna, mejor conocido como el “Houdini de SanAntonio la Isla”. Solo que este Houdini no saca palomas del sombrero ni se libera de cadenas… hacedesaparecer el dinero público como por arte de magia.Y aquí viene lo bueno: resulta que no hay señales claras de que tenga en la mano la certificación que exige elInstituto Hacendario del Estado de México (IHAEM) para ser tesorero municipal.
O sea, que más quefuncionario parece estar montando un acto de ilusionismo con el erario.La Ley Orgánica Municipal del Estado de México lo dice clarito: todo tesorero debe contar con la certificaciónde competencia laboral del IHAEM antes de su designación (Artículo 48 Bis, fracción III).
No es opcional, noes capricho, es un requisito para asegurar que quien maneja los millones municipales sepa lo que hace. Pero aquí en San Antonio, parece que Manuel Luna se brincó el examen y prefirió ensayar su show deprestidigitador.
Y claro, cuando no hay certificado confiable, lo único que queda es la sospecha: si nodemostró capacidad técnica, ¿cómo confiar en que los números cuadren?Ya desde ediciones pasadas se hablaba de su “peculiar” manejo de finanzas. Hoy, la falta de certificación seconvierte en la carta más grande bajo la manga de este tesorero.
Donde debería haber reportes claros, aparecen cortinas de humo.Donde deberían estar las cuentas cuadradas, solo hay números bailando como cartas de baraja.Y cuando alguien pregunta por transparencia, ¡pum!, el tema desaparece como si nunca hubiera existido.Lo que sí es seguro es que la gente ya no está para espectáculos.
Los vecinos de San Antonio la Isla noquieren un tesorero que haga trucos de feria, quieren saber quién lleva la administración y con quécredenciales.Porque mientras Manuel Luna se luce como Houdini, el pueblo se preocupa:¿Quién garantiza que el erario se maneje conforme a la ley?¿Quién certifica que los recursos no se esfumen entre aplausos?¿Quién asegura que el dinero no terminó en el fondo del sombrero?La paciencia se acabó. El pueblo exige respuestas, y exige ver el bendito certificado.La Tesorería no es un escenario de circo y el erario no es utilería de mago.
Si Manuel Luna no presenta sucertificación del IHAEM, cada movimiento que haga seguirá pareciendo un truco barato.Al final, la gente lo dice con picardía: “al pueblo no le gustan los magos… le gustan los resultados”. Y en SanAntonio la Isla ya están cansados de aplausos fingidos: quieren cuentas claras, no shows de media noche.
Uriel Rosales