Lerma
Se raja el puente… y el alcalde también

En Lerma, el concreto ya habla… y grita. El puente que conecta la zona de Plazas Outlet Lerma parece estar pidiendo auxilio a pedazos, literalmente. Las grietas que lo cruzan ya no son simples “detallitos de mantenimiento”: son boquetes que cualquiera podría confundir con una puerta al más allá.
Mientras la estructura se desmorona poco a poco, el presidente municipal, Miguel Ángel Ramírez Ponce, parece más interesado en cortar listones y posar para la foto que en mirar hacia arriba y notar que su municipio se está cayendo, una grieta a la vez.
Vecinos y automovilistas han mostrado preocupación, porque lo que empezó como una fisura discreta ahora ya parece una división territorial entre la realidad y la incompetencia. La vegetación que crece en medio del concreto da testimonio del tiempo que lleva sin atención: el puente se volvió jardín botánico municipal, cortesía del abandono.
Y mientras los ciudadanos hacen su parte reportando el peligro, las autoridades locales siguen en modo “observador silencioso”.
Ni Protección Civil ni Obras Públicas se han asomado a revisar el daño, como si esperaran que la estructura se desplome para finalmente emitir el clásico comunicado de “estamos atendiendo la situación”.
En Lerma, la realidad es dura y el puente, cada vez más frágil. Lo único sólido en todo este panorama es la indiferencia del gobierno municipal. Porque cuando el cemento se raja, pero la autoridad no reacciona, queda claro que el verdadero colapso está en la administración, no en la obra.
Uriel Rosales