Mexicaltzingo

Municipio sin ley

En Mexicaltzingo, la inseguridad camina con paso de desfile firme, constante y sin freno, y si alguien la acompaña de cerca, esa es el mismo espécimen municipal, Saray Benítez Espinoza, lo único que no cambia es el libreto, una policía que no responde, una autoridad que no aparece y un pueblo que ya perdió la paciencia.
Hace unos días, una vecina vivió el ya tradicional “cristalazo del centro”, pero el verdadero susto no fue el golpe, sino esperar ayuda de una policía que brilla por su ausencia, una corporación que parece más fantasma que patrulla.
Llamó a la comandancia municipal, pero lo único que escuchó fue el eco de su propia desesperación, en Mexicaltzingo, pedir auxilio es como hablarle a la pared, y encima, la pared ni contesta, las redes sociales se llenaron de comentarios, no por el robo, sino por la impotencia, “¿Dónde están los policías?”, preguntan los vecinos, y la respuesta es sencilla, en ningún lado, salvo cuando hay eventos, cámaras o uniformes nuevos para presumir, porque eso sí, cuando se trata de posar para la foto o entregar chalecos, ahí sí aparecen todos, pero cuando la delincuencia se asoma, ni el polvo levantan las patrullas.
Mientras el pueblo vive entre el miedo y la resignación, la presidenta presume coordinación estatal, reuniones, estrategias y programas de proximidad, aunque en la práctica, la única proximidad que se nota es la que tiene con sus nuevos aliados políticos.
La gente dice y con razón, que en Mexicaltzingo la seguridad está de vacaciones y la autoridad en campaña permanente, los mismos trabajadores del ayuntamiento lo comentan en voz baja, Saraysita no gobierna, total, los colores cambian, pero los resultados, esos siguen igual de descoloridos.
Porque basta salir a la calle para ver que la única estrategia real del Ayuntamiento es la de los pretextos, en Mexicaltzingo, la policía no cuida y la presidentita no gobierna, administra su tiempo y su futuro, la delincuencia patrulla sin placas y la gente se encomienda a la suerte, la presidenta se sigue tomando la foto como si la seguridad fuera un logro y no una deuda, porque en su gobierno, la única alarma que funciona es la del celular, y solo cuando le llegan las notificaciones de sus nuevos amigos políticos, la autoridad se volvió un mito, la policía un rumor, y el bienestar ciudadano una promesa guardada en el cajón de los discursos.
Al final, lo único que avanza en el municipio no son las patrullas, sino la carrera política de quien juró servir y terminó sirviéndose, Mexicaltzingo no necesita otro informe, necesita gobernante, no más uniformes nuevos, sino resultados reales, pero parece que aquí la justicia se fue de puente.               Diego Sánchez

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