Ocoyoacac
Ambición pública

En Ocoyoacac, la línea entre gobierno y campaña política parece haberse borrado por completo, de acuerdo con denuncias ciudadanas, funcionarios municipales han sido vistos asistiendo a eventos partidistas en días y horarios laborales, como si el cargo público fuera una credencial para hacer proselitismo anticipado.
Mientras tanto, comunidades como San Pedro Cholula viven un conflicto serio por el acceso al agua, defendiendo en las calles un derecho básico frente a lo que consideran intentos de despojo basados en engaños y desinformación, la escena es tan reveladora como vergonzosa, ciudadanos organizados peleando por agua y representantes del poder ocupados en reuniones políticas cerradas.
El caso más señalado es el de Cuauhtémoc Juárez Vargas, quien habría acudido a un evento partidista en plena jornada laboral, acompañado por figuras políticas recicladas de distintos partidos, todo esto ocurre bajo la mirada de la administración municipal encabezada por Nancy Valdez Ruiz, que hasta ahora no ha ofrecido una explicación clara sobre el uso del tiempo institucional ni sobre los recursos públicos involucrados.
La contradicción es evidente. Mientras la población exige soluciones, transparencia y atención inmediata a los problemas sociales, el gobierno parece priorizar la construcción de candidaturas y alianzas políticas, la llamada “transformación” se reduce a un intercambio de colores partidistas, pero no a un cambio real en la forma de gobernar.
En San Pedro Cholula, la inconformidad crece también por la presencia de actores políticos que han cambiado de partido sin dar explicaciones a quienes les otorgaron su voto, el silencio oficial y la falta de resultados alimentan la percepción de que el poder se ha convertido en un fin en sí mismo, no en un medio para servir.
Hoy, el mensaje que reciben los ciudadanos es claro, mientras el agua se defiende en las calles, el gobierno se defiende en eventos políticos, eso no es transformación, eso es oportunismo institucional, eso es confundir el municipio con un comité de campaña.
En Ocoyoacac ya no se gobierna con planes, se gobierna con aplausos entre militantes, el agua falta, la confianza se evapora y la administración se hidrata de discursos, porque aquí la prioridad no es resolver problemas, sino salir bien en la foto y mientras el pueblo pelea por lo indispensable, el gobierno pelea por lo siguiente, el poder, aunque sea con sed de vergüenza.
Y así, mientras los problemas reales se acumulan como expedientes olvidados, la administración municipal se comporta como si gobernar fuera un trámite secundario frente a la urgencia de hacer política partidista, la presidenta municipal Nancy Valdez Ruiz parece más cómoda en el terreno de los reflectores que en el de las soluciones, dejando claro que en Ocoyoacac el poder se ejerce hacia arriba, no hacia la gente.
Lo verdaderamente alarmante no es la presencia de funcionarios en actos políticos, sino la normalización del descaro, horarios laborales convertidos en horarios de campaña y responsabilidades públicas sustituidas por discursos huecos, el municipio se vuelve espectador de su propio abandono mientras sus autoridades juegan a la simulación institucional.
Ocoyoacac no necesita operadores políticos ni chapulines reciclados; necesita gobierno, no necesita fotos en eventos partidistas; necesita agua, servicios y respeto. Pero en esta administración parece que la consigna es clara: primero la ambición, después la ciudadanía, si queda tiempo.
Y el final es tan trágico como ridículo, un municipio con sed, una autoridad con micrófono y un gobierno que confunde liderazgo con propaganda, porque cuando el poder se usa para verse bien y no para servir, la historia no lo llama transformación, lo llama fracaso con logotipo nuevo.
Diego Sánchez