Mexicaltzingo
Municipio sin autoridad

En el sur del Estado de México hay municipios donde la seguridad pública no es una política, es un chiste de mal gusto, Mexicaltzingo es hoy el mejor ejemplo de cómo un Ayuntamiento puede perder el control sin perder la costumbre de fingir que gobierna, patrullas destrozadas, policías señalados por alcoholizarse en servicio y autoridades mudas conforman el paisaje cotidiano de un municipio donde la ley parece circular tomada y sin cinturón de seguridad.
Nada de esto ocurre por accidente, lo que hoy estalla en redes sociales es solo la consecuencia lógica de años de permisividad, negligencia y silencio institucional, en Mexicaltzingo, los reportes ciudadanos no hablan de hechos aislados, hablan de una corporación acostumbrada a la impunidad y de un gobierno municipal que decidió no ver, no oír y no responder, la presidenta municipal, Saray Benítez Espinoza, ha convertido el silencio en su principal estrategia de gobierno, no aclara, no investiga, no sanciona y, por supuesto, no gobierna.
Las patrullas chocadas no son mala suerte, son metáfora, vehículos oficiales fuera de control, policías fuera de disciplina y autoridades fuera de la realidad, mientras los ciudadanos documentan, denuncian y exhiben, el Ayuntamiento se esconde, esperando que el escándalo se diluya solo, como si el hartazgo social también pudiera barrerse debajo del escritorio.
Pero este abandono no es exclusivo de Mexicaltzingo, es parte de un patrón regional de gobiernos municipales que entienden la seguridad pública como un trámite y no como una responsabilidad, presidentes municipales más preocupados por la foto, el discurso y la simulación que por ejercer autoridad real.
Gobiernos que prefieren proteger su imagen antes que proteger a su gente. En Mexicaltzingo, Saray Benítez no enfrenta una crisis de comunicación, enfrenta una crisis de credibilidad, porque cuando un gobierno guarda silencio frente a policías señalados por abuso, alcoholismo y prepotencia, no es prudencia, es complicidad y cuando una patrulla se estrella, lo que queda no es solo fierro retorcido, es la confirmación de que nadie está al volante.
Así que adelante, Ayuntamiento de Mexicaltzingo, sigan apostándole al mutismo, sigan fingiendo normalidad, sigan esperando que la memoria colectiva sea corta, total, aquí parece que la ley se sirve en vaso corto, la seguridad pública se practica entre copas y el gobierno se mantiene dormido mientras todo se descompone.
Diego Sánchez