Tenango del Valle
¿Prioridades o privilegios?

Hay imágenes que inevitablemente provocan preguntas, mientras miles de familias hacen cuentas para pagar el gas, la despensa o los útiles escolares, los precios de algunos boletos para espectáculos deportivos internacionales alcanzan cifras que para la mayoría de los mexicanos representan varios años de trabajo, el contraste resulta inevitable.
Esa comparación ha alimentado el debate ciudadano sobre las prioridades de quienes ejercen el poder, no porque exista una condena anticipada, sino porque la percepción pública exige cada vez más congruencia.
Cuando un boleto puede costar más de 75 mil pesos y las zonas preferentes superar los 300 mil o incluso rebasar el medio millón, cualquier fotografía, viaje o asistencia a ese tipo de eventos inevitablemente despierta cuestionamientos, la pregunta no es únicamente quién asistió, sino cómo se financian esos lujos y si existe una explicación clara cuando se trata de servidores públicos.
Mientras tanto, las necesidades cotidianas siguen esperando, calles deterioradas, servicios públicos que requieren atención y ciudadanos que continúan exigiendo soluciones concretas, es ahí donde la comparación cobra fuerza, la distancia entre las prioridades de la gente y las prioridades que perciben en algunos gobiernos.
La política tiene una peculiaridad, la ciudadanía puede olvidar un discurso, pero difícilmente olvida los contrastes, cuando la realidad cotidiana habla de carencias y las imágenes proyectan comodidad, el juicio público suele llegar mucho antes que cualquier campaña electoral.
Esteban Díaz