Zinacantepec

Verde… pero en propaganda

El Ayuntamiento de Zinacantepec anunció el arranque del Programa de Reforestación 2026 con la plantación de 3 mil árboles en el Cerro de Ibarra y la recepción de un vale por 10 mil 900 ejemplares más, sobre el papel, la iniciativa representa un esfuerzo para recuperar áreas forestales y proteger las fuentes de agua que abastecen al municipio, una tarea indispensable ante el deterioro ambiental que enfrenta la región.
Sin embargo, para una parte de la ciudadanía, las campañas de reforestación no bastan cuando persiste la percepción de que los problemas ambientales requieren una vigilancia permanente y una aplicación efectiva de la ley, vecinos consideran que sembrar árboles debe ir acompañado de acciones contundentes para prevenir la tala ilegal, combatir los incendios forestales y proteger el patrimonio natural del municipio.
Entre las principales inquietudes ciudadanas se encuentra la atención que reciben los reportes relacionados con riesgos ambientales, habitantes aseguran que, cuando solicitan la intervención de las autoridades ante árboles en malas condiciones o posibles afectaciones al entorno, con frecuencia reciben como respuesta que el asunto no corresponde a la competencia municipal, lo que genera frustración y una sensación de abandono institucional.
Especialistas han señalado en distintas ocasiones que la conservación de los bosques no depende únicamente de jornadas simbólicas de reforestación, también exige inspecciones permanentes, coordinación entre los distintos órdenes de gobierno, transparencia en las acciones ambientales y resultados medibles que permitan evaluar si las estrategias realmente están dando frutos.
La protección de los recursos naturales es un asunto que trasciende colores partidistas y administraciones municipales, los bosques de Zinacantepec representan una fuente de agua, biodiversidad y equilibrio ecológico para miles de familias, por lo que cualquier política pública debe priorizar su conservación por encima de la imagen institucional o los actos protocolarios.
Hoy, el reto para el gobierno municipal no es únicamente plantar miles de árboles; el verdadero desafío será demostrar que esos árboles llegarán a crecer y que los bosques existentes contarán con vigilancia, mantenimiento y políticas públicas eficaces que respondan a las preocupaciones legítimas de la población.
Porque los ciudadanos ya no evalúan a sus gobiernos por el número de palas en una fotografía o de árboles sembrados en un solo día, la pregunta obligatoria es ¿dentro de unos años habrá más bosque que proteger o solo más boletines para presumir?
                        Diego Sánchez

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