Ocoyoacac

Basura presidencial

Vecinos y usuarios de la vialidad Ocoyoacac-Santiago volvieron a denunciar la presencia de un presunto tiradero clandestino ubicado a poca distancia del centro del municipio y rodeado de viviendas, el señalamiento pone nuevamente bajo cuestionamiento la capacidad del Ayuntamiento encabezado por Nancy Valdez Ruiz para atender un problema que, lejos de ser invisible, se encuentra prácticamente a la vista de quienes viven, transitan y circulan diariamente por esta importante avenida.
La preocupación de los habitantes no se limita al aspecto desagradable que genera la acumulación de residuos, la denuncia advierte sobre posibles afectaciones al suelo y al medio ambiente, particularmente para las familias que viven en los alrededores, si efectivamente se trata de un sitio utilizado de manera irregular para depositar basura, corresponde a las autoridades municipales y ambientales determinar su situación, identificar a los responsables y establecer las medidas necesarias para evitar que continúe convirtiéndose en un foco de contaminación.
Lo verdaderamente difícil de entender es que un problema de estas características pueda mantenerse tan cerca de una zona habitacional y de una de las principales vialidades del municipio, mientras la administración municipal puede presumir programas, actividades y acciones de gobierno, los vecinos parecen estar preguntando algo mucho más básico: ¿quién está vigilando lo que ocurre literalmente a unos pasos del centro de Ocoyoacac? Porque para detectar un tiradero que está a la vista no hace falta un satélite de la NASA; basta con recorrer el municipio y abrir los ojos.
La situación también pone sobre la mesa la responsabilidad del Ayuntamiento en materia de servicios públicos, vigilancia y protección del entorno, si existen denuncias previas y el sitio continúa funcionando, sería necesario conocer qué acciones se han realizado, si se han efectuado inspecciones y qué medidas se contemplan para su saneamiento, los habitantes no deberían convertirse en inspectores ambientales improvisados mientras las autoridades esperan a que una fotografía en redes sociales les recuerde que la basura sigue ahí.
Y aquí aparece la parte incómoda para Nancy Valdez Ruiz: un gobierno puede intentar adornar su discurso todo lo que quiera, pero un tiradero clandestino junto a viviendas resulta bastante difícil de maquillar, no hay inauguración, comunicado ni fotografía institucional capaz de ocultar los residuos que los ciudadanos encuentran a la circular por la zona, si el Ayuntamiento realmente pretende hablar de bienestar y calidad de vida, primero tendría que demostrar que puede con algo tan elemental como su imagen urbana.
Y para cerrar con la ironía que la propia situación merece: Ocoyoacac parece estar innovando.
                             Lorena Roca

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